Intelecto Opuesto

El rápido paso de la reforma política

El ritmo legislativo y de cambios propuestos por el Presidente Enrique Peña Nieto para el país –luego de un 2013 que destacó por la celeridad de las reformas estructurales planteadas y aprobadas- no parece detenerse y previo a dos años de acalorados procesos electorales (2015 y 2016) se echará a andar la cereza en el pastel de la reforma política: el nuevo Instituto Nacional Electoral.

Ayer, la Cámara de Diputados emitió la convocatoria para cargo de Presidente del INE y diez consejeros electorales, quienes tendrán que ser electos y ratificados por los diputados federales y la Junta de Coordinación Política del Congreso de la Unión a más tardar el 8 de abril.

Según el avance dado a conocer en San Lázaro, el cargo de consejero Presidente será por nueve años contados a partir de su designación, y además habrá tres consejeros electorales que perdurarán nueve años, cuatro que durarán seis años contados a partir de su designación y tres consejeros que permanecerán tres años.

Como primer paso, se designará a integrantes del denominado Comité Técnico de Evaluación quienes a partir de una evaluación, seleccionarán a los candidatos mejor valorados en una proporción de cinco personas por cada cargo vacante, a fin de integrar once listas que requiere el proceso.

Aún no se tienen perfiles, ni siquiera de los posibles integrantes del Comité Técnico de Evaluación, pero si se sabe que deberán ser ciudadanos mexicanos de reconocido prestigio a nivel nacional y acreditado compromiso democrático, así como contar con experiencia para el análisis y evaluación de los perfiles y trayectorias de las y los aspirantes.

Apenas al inicio de la semana, Marco Baños, consejero presidente provisional del IFE, opinó a medios de comunicación que la primera prueba del Instituto Nacional Electoral será en 2015 cuando se llevarán a cabo 17 procesos electorales en el país, entre ellos la renovación de nueve gubernaturas y la integración de la Cámara de Diputados.

Baños señaló que el INE deberá dar certeza al generar y actualizar todos los reglamentos y normas necesarias para aplicar el nuevo modelo de competencia electoral en el ámbito federal y local, lo que deberá impactar de manera favorable en los aún estáticos institutos estatales electorales de todo el país.

Concuerdo con el responsable del IFE en que, el nuevo instituto tendrá la responsabilidad de aprovechar lo que llamó “oportunidad histórica” para impulsar confianza en las elecciones locales y reforzar la calidad de la democracia en todo el país.

Si no puede dar certeza, no habrá mucho campo de acción para poder determinar si está o mal su desempeño, puesto que será juez y parte en todos los procesos de votación que se vivan en México.

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