Intelecto Opuesto

Algo quieren y no es dinero…

La Iglesia católica se pronunció en temas de la política nacional ayer a través de su máximo órgano, la Arquidiócesis de México, al criticar la asignación presupuestal de la que este año fueron sujetos los partidos que participarán en las elecciones de este año para renovar la Cámara de Diputados.

De acuerdo con la Arquidiócesis, recordó que el Instituto Nacional Electoral autorizó en enero un monto global de más de 5 mil 300 millones de pesos para el desarrollo de actividades ordinarias y gastos de campaña de los partidos, más las autorizaciones en topes de gastos de campaña para competir por una curul, siendo esto un total de un millón 260 mil 038.34 pesos.

“Uno de los aspectos que sigue lastimando cruelmente a la ciudadanía es el escandaloso financiamiento y la descomunal asignación de recursos a los diez partidos políticos nacionales, viejos o de nueva creación, lo que causa la justa indignación de la mayoría de los electores, quienes día tras día luchan por cuando electores sobreviven con salarios míseros”, detalló la Iglesia  en su Semanario Católico Desde la fe que se reproduce en medios de comunicación nacionales, páginas de medios por Internet, sus propias redes sociales, así como por las homilías que se celebraron ayer en las principales catedrales del país.

Haciendo eco, el propio Arzobispo Primado de México, Norberto Rivera, durante la misa dominical en la Catedral de la Ciudad de México señaló que prevalece lo que denominó como una crisis de autoridad de las autoridades “tanto políticas, como religiosas y familiares”, citó el sacerdote, quien no se detuvo de acuerdo a los reportes de la cita religiosa, en desmenuzar las fallas del sistema a su parecer.

Esta inusitada actividad que comenzó a tener el clero católico mexicano, pilar de la feligresía por siglos ante Roma y El Vaticano y ante las nuevas generaciones apostólicas, podría interpretarse como una especie de ruptura que se pudo dar en las cúpulas del gobierno e Iglesia. Relaciones que siempre, a pesar de la separación constitucional, se han dado de forma normal en nuestro país, sobre todo si seguimos regidos bajo la identidad guadalupana e indepentista que nos dio tierra y libertad, una patria y un gobierno a quien venerar.

Más allá de los apasionamientos y fundamentalismos o de los estudioso que uno puede ser o adentrado en la teología, o por el cariño a la fe y la tradición familiar, la verdadera intención de las autoridades eclesiásticas (si así fuera este el caso) ya hubieran exhortado desde hace por lo menos 50 años a los gobernantes de México y no a inicios de 2015. De que lo han hecho, me consta, en menor medida, en algunos momentos, en pausas que consideran correctas y con formas siempre diplomáticas.

¿Será que esta será la buena? La ocasión en que la Iglesia decida ponerse del lado del pueblo de forma incondicional y dar sus ganancias para financiar rescate de ciudades, emplear a la gente, independizarse del gobierno. O tal vez solo quieren algo, y no es dinero.

eduardogonzalez.lopez@milenio.com

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