Intelecto Opuesto

¿Se puede quejar de la inseguridad?

Las manifestaciones en contra de hechos de violencia en cualquier parte del país han venido sin duda de menos a más, por cuestiones más mediáticas que por la improbable reducción de los índices delictivos, que siguen constituyéndose como el principal enemigo de la calidad de vida de los mexicanos.

Si hay algo realmente negativo para toda persona es vivir con miedo, con la incertidumbre de no tener la certeza de que todo estará bien y por ende, el principal propósito y objetivo de cualquier gobierno, que es la salvaguarda de su gente, queda de lado.

Ayer se vivió uno de esos momentos que ningún gobernante quiere o desea; que la ciudadanía, organizaciones, enemigos políticos y hasta integrantes de su administración de vuelvan en su contra con demandas tan válidas como penosas, como es el caso siempre de la inseguridad.

Nunca va a estar mal visto el pedir mejores condiciones para el desarrollo de la sociedad ni tampoco será enjuiciado el que quiera la protección de la población; en cambio, siempre será mal visto el que se muestra ajeno a estas situaciones, que cada vez son más cotidianas.

La pregunta es ¿se puede aún protestar contra la inseguridad en nuestras ciudades, estados, en el país? ¿Quién o quiénes se quejan actualmente por las condiciones en las que nos encontramos?

Si un grupo indeterminado de personas se apostan sobre la vía pública en exigencia de mayor patrullaje, alumbrado permanente en calles y fraccionamientos, rescate de espacios públicos y vigilancia más estricta, lo primero que un gobierno elucubra es que se trata de "la oposición".

Otra hipótesis es, en muchos casos, que se trata de un grupo que persigue fines presupuestales o que pretende ganar espacios para impulsar proyectos políticos. Tampoco se está del todo mal cuando se piensa así.

De los 200 o 300 que ayer se manifestaron en Tula, había integrantes de la asamblea, miembros de partidos opuestos al del presidente municipal, así como personajes que, dicen, buscan alcanzar puestos de elección para 2016.

En redes sociales se estuvieron ventilando muchos de estos personajes previo a la manifestación en contra de la violencia en la capital tolteca. Por ello, la convocatoria, que ya había fallado la semana pasada, tuvo problemas logísticos y de planeación.

Aún así, no se debe perder la esencia del asunto, pues no es nada trivial. Un doble homicidio en contra de una pareja de comerciantes, personas de la tercera edad, que eran respetadas y reconocidas como gente de trabajo, que además habitaban una zona medianamente estable dentro de la sociedad de Tula de Allende, que es la Unidad Habitación Pemex.

Ya la zona venía presentando patrones de conductas ilícitas desde años atrás y parece no estar del todo controlado el asunto; se deben replantear estrategias y acciones, todo en beneficio de la población que mantiene su vida y patrimonio en dicha parte del estado de Hidalgo.

eduardogonzalez.lopez@milenio.com