Intelecto Opuesto

Priistas frente a priistas

La próxima semana se llevarán a cabo las cinco mesas nacionales temáticas del Partido Revolucionario Institucional rumbo a su 22 Asamblea Nacional, cuyas sedes fueron previamente aprobadas por la dirigencia del tricolor en todo el país, una determinación con lectura política por lo que podrían ser las decisiones a tomar para 2018.

De acuerdo con la convocatoria del PRI, las reuniones serán el 9 y 10 de agosto en Zapopan, Mazatlán, Saltillo, Toluca y Campeche, en donde se tocarán temas como Visión de Futuro, Rendición de Cuentas y Ética, Declaración de Principios, Programa de Acción y Estatutos.

Todo se lee muy bonito, sin embargo cuando se pone en contexto y se contrasta con la realidad actual de la política mexicana, en particular con la emanada del PRI, no parece más ser un escenario idóneo para la grilla y el golpeteo político.

¿Por qué? Se preguntarán todavía algunos ilusos y esperanzados de ciega pasión por los intérpretes y actuales ejecutores del oficio romano. La respuesta es porque ninguna acción o decisión se da nada más así, mucho menos al interior del PRI.

Sabedores de la intención popular de brindar un castigo ejemplar a los partidos en 2018 y con las encuestas y mediciones nacionales cada vez más en contra, los líderes del tricolor se alistan para un cara a cara con sus demonios internos para posteriormente salir fortalecidos para pelear por la Presidencia.

Un ejemplo es el PRI en Hidalgo; la dirigencia actual de Leoncio Pineda Godos, con escasos dos meses de haberse formado, ya está en la etapa de cicatrización luego de un arranque en donde dejó en claro que solo se seguirá una estrategia: la del PRI a nivel nacional.

Los grupos antagónicos al dirigente en el estado señalan desaciertos y anhelos, pero se olvidan que fue el mismo partido quien puso y dispuso la llegada de Pineda Godos al frente del PRI hidalguense.

Esto es, quien no encuentre seguro para sus aspiraciones el seguir los lineamientos nacionales de su dirigencia y por consecuencia los de nivel estado, tendrá que sobreponerse a muchos altibajos.

El PRI va no solo contra sus oponentes políticos, sino en contra de sus propios críticos al interior y de quienes se sirve para la operación electoral pero que desdeña al llegar al poder en cualquier nivel de gobierno.

La Asamblea Nacional del PRI será pues el ring de batalla para poder evaluar cómo generar en el partido en el poder a un candidato ganador, que no solo inspire confianza, sino que genere empatía con el ciudadano y que sea más allá de un ídolo de barro o papel, sino un perfil de experiencia probada.

Veremos cómo es que se desenvuelven las cosas al interior del partido tricolor y en el lapso de una semana sabremos si la disposición y voluntad quedaron plasmadas con la celebración de una Asamblea Nacional con acuerdos y resultados.

eduardogonzalez.lopez@milenio.com