Intelecto Opuesto

Las preferencias electorales

Los partidos políticos comienzan a maniobrar en el terreno de lo que será la elección del 7 de junio y para ello se valen de las primeras mediciones nacionales sobre las preferencias del electorado.

Sin tener nada de manera oficial o concreto, en el panorama siempre turbulento de las cifras obtenidas tras los sondeos con la gente, llamadas telefónicas, páginas de Internet y levantamientos territoriales, los partidos y sus dirigentes no pueden evitar toparse de frente con estos mal llamados espejos del escenario político, que en su momento, llevan a la toma de determinaciones tan vitales como para cambiar el rumbo y resultados de los comicios.

El consejero presidente del INE Lorenzo Córdova, recientemente en un foro en la UNAM, declaró que “las encuestas no se utilizarán en estas elecciones como propaganda”, dando a entender que en 2012 y votaciones anteriores sí se hizo.

La realidad es que al ser ya parte de la dinámica partidista, al igual que una brigada, una reunión secreta, una capacitación vecinal, un levantamiento de padrón –todo esto previo a una elección o al arranque de campañas- , las encuestas  son la esencia de las elecciones; es lo que le pone el sabor al caldo de la carrera por el triunfo electoral.

Sabemos por experiencia de años pasados que estas también han sido utilizadas como carne de cañón, como bandera de triunfos anticipados, como guías del pulso que se va teniendo antes de llegar a las urnas, cuestiones que ahora al propia ley electoral pretende acabar.

Es muy temprano para dar tendencias, pero basado en lo que se ha publicado en redes sociales, medios impresos y páginas de Internet, se puede deducir no a los punteros, sino a los que vienen detrás, y cuyas estadísticas parecen ser más fiables que las que los partidos tradicionales.

Una persona que afirma en una encuesta que va a votar por el PAN o el PRI, es fácil que en cualquier momento pueda abstenerse del sufragio o simplemente votar por otro partido; en cambio, quien tiene la convicción para declarar de inicio que va con una fuerza opositora menor, de reciente creación, es más probable que mantenga su lealtad hacia la expresión que la seleccionado con antelación.

De los nuevos partidos, Morena es quien parece tener la mayor de las ventajas preelectorales, en contraste con Partido Humanista quien se prevé sea el que tenga mayores problemas para salir avante en su meta de preservar el registro.

En medio, Encuentro Social. Un partido al que le favorece el momento y contexto de hartazgo partidista; que se ha sabido manejar en las aguas del escepticismo y que parece que ha llegado al 2 por ciento de preferencias, para ir en busca del 3 y asegurar su permanencia para las elecciones estatales en 2016 y las presidenciales de 2018.

Aún falta mucho, y las encuestas parece que volverán a jugar un papel muy importante, aunque sea desde la clandestinidad de las oficinas de operación política de candidatos y partidos.

eduardogonzalez.lopez@milenio.com