Intelecto Opuesto

Los políticos se reagrupan

Ante la polarización nacional provocada por la desaparición de los normalistas de Ayotzinapa, la crisis de credibilidad de los partidos políticos y del sistema de gobierno nacional, de la figura presidencial y cualquiera de sus movimientos, los representantes de instituciones y partidos han decidido comenzar a reagruparse.

Sabedores de que en conjunto son fuertes y divididos débiles ante la sociedad o cualquier fuego amigo, los políticos en México comenzaron la operación cicatriz tras este segundo semestre del año, el cual cierra un 2014 de contrastes. Primero, repleto de reformas, de pronósticos alentadores, de un panorama de esplendor, a un México de luto, lleno de gente en las calles, repleto de protestas, un cierre de año fallido.

El ejemplo se da desde las cámaras legislativas en donde tanto priistas, como panistas y perredistas, los principales grupos parlamentarios, han acordado fijar posturas en grupo, en unidad y no en solitario. Más allá de dos o tres excepciones que son los diputados y senadores de oposición que han pasado de un partido a otro y que por ende suben a tribuna a despotricar aprovechando el escenario y el momento, la realidad para el resto de legisladores se limita a no expresar comentarios personales de temas delicados como Ayotzinapa, como Michoacán, como los maestros normalistas, como la CNTE en Oaxaca, como las marchas en el Distrito Federal, como el descontento social y el caos que reina entre los pronunciamientos en contra del gobierno, para no errar y no empeorar las cosas.

En estados como Hidalgo el panorama político entre actores políticos pasó de confrontación por posturas e ideologías a un ánimo unificador, de cara al juicio del pueblo, y a los señalamientos que se hacen en redes sociales y comentarios de la misma sobremesa política y el café.

Incluso, el impulso de los suspirantes a candidaturas para 2015 también parece haberse apaciguado tras darse cuenta que el escenario nacional está por encima de cualquier interés personal o de grupos internos en los partidos políticos.

Su estrategia es básica: comenzar por resaltar lo que se ha hecho por el gobierno federal, en los estados y los municipios, para que la imagen de quienes ostentan cargos públicos sea considerada con el beneficio de la duda entre la ciudadanía y no se prejuzgue como en redes sociales.

Aún así, la opinión pública cerrará con sendos juicios en contra de la clase política que aunque reagrupada no se ha fortalecido del todo y con cualquier nota publicación en medios o protesta callejera siente que todo se desestabiliza.

Los políticos han comenzado a andar en grupos, a estar juntos en la toma de determinaciones y en el momento de fijar posturas; ya nadie saldará en solitario a ver a la gente a la cara. Si funciona la estrategia, podremos ver cambios radicales en la designación de candidatos para 2015.

eduardogonzalez.lopez@milenio.com

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