Intelecto Opuesto

¿La política puede salvar?

Una vez más ante una crisis del estado mexicano, son los representantes políticos y sus institutos los que pretenden salir al paso de lo que llaman los “detractores”, “la oposición”, “enemigos” y un sinfín de expresiones con las que se busca justificar el momento que se está padeciendo.

Sí, hay una crisis social y política. Sí, derivada de la propia toma de decisiones de las personas que estuvieron y algunas siguen estando en puestos de elección popular, o en puestos de mando en seguridad o simplemente porque les tocó estar ahí, al frente de responsabilidades políticas en momentos agrios del país.

“Restablezcamos el diálogo político civilizado, que es la mejor manera de prepararnos para las elecciones del año entrante”, dijo ayer en su discurso del Consejo Político Nacional del PRI, el dirigente César Camacho.

El dirigente nacional del PAN, Ricardo Anaya, demandó que no se minimice la magnitud de la inconformidad social, condenó cualquier manifestación violenta y exigió a las autoridades que se hagan cargo del descontento social.

Carlos Navarrete, presidente nacional del PRD, descartó que vaya a presentar su renuncia a la dirigencia del partido, como lo pidió Cuauhtémoc Cárdenas en una carta, y reiteró que buscará entrevistarse con él para saber qué lo motivó a hacerle esa petición.

Los tres principales partidos políticos del país con cero propuestas para salir delante de forma concreta; únicamente posturas, adhesiones, conjeturas, condenas y palabras que sobran. Por un lado, el PRI, el principal partido por estar en el Poder Ejecutivo del país, parece que piensa sólo en las elecciones de 2015. No hay otro tema ni agenda a tratar sino el de las votaciones para renovar el Congreso de la Unión. Los mismo con sus dirigentes en los estados y ni que decir en los municipios.

El PAN, el partido que más decayó en los últimos años (hasta la actual crisis del PRD), sólo condena los hechos a los que parece mostrarse ajeno, a los que ve de reojo, desde afuera o desde una perspectiva que no considera la suya, siendo que heredamos prácticamente todos los problemas de su emblema y líder moral Felipe Calderón.

El PRD, vaya, pues solo se han dedicado a recibir golpes y más golpes y cuando parecen estar en la lona siguen siendo pisoteados; un instituto político que parece no tener nada más que ofrecer a la población, mucho menos al país y jamás al intento de transformación con ideas progresivas emanadas de dichos personajes, ahora impresentables.

En resumen, los partidos políticos no son ni serán la salvación de México; sus propuestas distan de ser lo que la gente requiere. Qué más prueba se requiere para darse cuenta de que no es la vía política la que puede cambiar a México. Qué hace falta para poder entender que la política no le sirve al pueblo. Qué.

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