Intelecto Opuesto

La pobre calidad de vida, el problema

Dentro de todos los problemas que se padecen en México, el de la paga por actividad económica productiva, en cualquier estado, región y de cualquier actividad, oficio o profesión, es algo que siempre ha carecido de justicia social.

De acuerdo a los datos más recientes del INEGI, 6.7 millones de mexicanos perciben un salario mínimo. Eso representa 15.1 por ciento de la población ocupada en el país, aunque hay quienes afirman que la cifra es de más de 10 millones de compatriotas quienes perciben de 63.77 pesos a 67.29, dependiendo de donde vivan en el país.

A pesar de no considerarse ni el cuarto de la población mexicana, la cifra de quienes perciben salario mínimo impacta cuando este no presenta variación o aumento para que a la gente le alcance más y consuma más productos y servicios.

Si usted es de los que siempre se pregunta por qué no sube el salario en México, por qué pagamos más de gasolina, de comidas, de luz y de agua, mientras seguimos ganando lo mismo; la respuesta, aunque no me lo crea, reside en una complicada, demasiado, explicación que dan los integrantes de la Comisión Nacional de los Salarios Mínimos (Conasami).

Ayer, en su visita a Pachuca, Basilio González Núñez, el titular de la Comisión a nivel nacional, tras encabezar la Primera Sesión Ordinaria de la Comisión Estatal de Productividad, comentó que no se puede incrementar el salario mínimo a causa de que se encuentra vinculado como unidad de cuenta, base o medida de referencia en las legislaciones vigentes creadas por los Congresos de las Entidades Federativas y el Distrito Federal.

En español, el funcionario detalló que son cuestiones como las prerrogativas a partidos políticos, los niveles de productividad en el país, algunas de las cuestiones que mantienen vinculado al salario en México; es decir, si suben el salario, como el dinero de los partidos lo miden en veces salarios mínimos, tendrían que darles más.

No obstante el funcionario manifestó que se está trabajando en la materia y lo inmediato es que en abril de 2015 el salario mínimo se desvincule como unidad de referencia y pueda proponerse, pensar al menos, en un incremento gradual.

Muchas de les cuestiones que se están sufriendo como la deshumanización, la falta de sensibilidad para con nuestros vecinos, la pérdida del tejido social, que derivan en la inseguridad y violencia que se está padeciendo, son porque la gente no tiene para vivir cómodamente; no cuenta con lo necesario (en su gran mayoría tendencias aspiracionales) para elevar su calidad de vida.

No se puede determinar si con más dinero por familia en México o trabajador se puedan reducir los niveles de violencia, pero lo que sí es seguro es que alcanzaría para pagar más servicios y elementos que facilitan la vida y los estados de ánimo dentro de una sociedad, que al ser más feliz, produce más, delinque menos y piensa mejor.

eduardogonzalez.lopez@milenio.com

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