Intelecto Opuesto

Los planes de Pemex

Los planes financieros nacionales revelan cada vez más ajustes que se deben hacer a las entidades de gobierno, empresas paraestatales, programas y acciones, y en sí a todo lo que será la operación federal para el resto del año, quizá para el resto del sexenio.

Dentro de dichos rectores, se ajustó el gasto e inversión en Petróleos Mexicanos. Lo que hasta hace algunos años fue el principal ingreso por ganancias para el país ahora parece ser algo en lo que no debemos gastar pues la situación mundial en los precios del llamado oro negro nos tiene prácticamente en jaque.

De acuerdo con la propia paraestatal, el asunto es delicado pues “el ajuste es de tal magnitud que se está difiriendo la ejecución de las principales obras en esta materia, incluyendo reconfiguraciones de refinerías”.

Esto es que las principales obras a realizarse en plantas como la Miguel Hidalgo de Tula serán aplazadas o canceladas, con todo lo que implica: nuevos empleos, contratos a proveedores locales, apertura de pequeñas empresas de ciudadanos que ofertan servicios y productos, y en general de toda la cadena productiva que conlleva una inversión nacional o del orden federal en ciudades que requieren inyección de capital como las de los municipios hidalguenses.

“Pemex reconoce la importancia de los contratistas, siendo una relación de largo plazo; sin embargo, muchos de los contratos se firmaron cuando las condiciones de mercado eran distintas”, alega la empresa del estado en relación a que no habrá más paga por servicios a proveedores esperanzados en los proyectos como la reconfiguración de las refinerías.

El 3 de diciembre pasado al anunciar el arranque de la reconfiguración de la refinería de Tula, con una inversión de 4 mil 600 millones de dólares, el director general de Petróleos Mexicanos, Emilio Lozoya Austin, afirmó que este proyecto era la opción que resulta económicamente más atractiva desde el punto de vista-beneficio para ir cerrando la brecha entre la oferta y demanda de combustibles en el país.

Lozoya dijo en Hidalgo apenas hace un par de meses que se trataba de una decisión más rentable que la construcción de una nueva refinería, además de que tendría similar impacto económico en la zona ya que permitiría crear 18 mil empleos directos y 38 mil indirectos. Pues ni lo uno ni lo otro como dicen en Pachuca.

La realidad es que dentro de los planes de Pemex, la inversión privada es la única vía por la que se pueden obtener ganancias por lo menos cercanas a las que se nos tenía acostumbrados como país la venta del petróleo. Y es que, aceptémoslo, nos quedamos sentados viendo como se transformaban economías europeas, sudamericanas y la propia estadunidense, mientras en México parecía que el petróleo nos mantendría por siempre. Ahí sigue, no se ha terminado, no se terminará aparentemente, pero si nadie lo quiere al costo de antes y ya no es rentable su extracción con inversión propia ¿cuál es la solución?.

eduardogonzalez.lopez@milenio.com

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