Intelecto Opuesto

Los peores contenidos ¿en las redes?

Sin duda alguna, el avance de las redes sociales y los sitios de Internet en todo el mundo ha venido a desbancar a la televisión y la radio convencional que más allá de un intento por reinventarse han tenido que sumarse a esta sinergía multimedia para volverse parte de un producto tecnológico de múltiples características.

Tomando en cuenta que la mayoría prende un aparato electrónico de transmisión de datos –visuales, virtuales, digitales, de comunicaciones, entre otros- para obtener, principalmente, entretenimiento y luego información, conocimiento y así sucesivamente, no podemos estar ajenos a sus contenidos en las plataformas que se nos presentan ahora.

Miente quien afirma que prende la televisión para aprender más de lo que un libro o una clase puede otorgar; si acaso, amplía el bagaje de conocimientos universales y nos muestra sitios a los que no podemos estar en determinado momento.

La radio, que educó por mucho tiempo, ha pasado de ser la irreverente voz de la sociedad a una serie de frecuencias musicales y de repetición de información que proviene de la principal plataforma y dominante canal en la actualidad de medios y comunicación global: las redes.

Quien no prenda una computadora o dispositivo, y de inmediato entre sus primeras acciones ubique sus íconos de Youtube, Twitter, Facebook, blogs, streaming, páginas de información nacional e internacional, canales de música y entretenimiento, no está desplegando todo el poder de la tecnología en la actualidad.

Sin embargo, lo que en un principio comenzó como la gran revolución mediática para el cambio de mentes ha pasado de ser el elemento innovador a la herramienta de la devastación comercial, publicitaria, periodística y de propaganda política.

Recuerdo hasta hace unos años abrir con gusto páginas como Facebook o Youtube sin que se fuera bombardeado por publicidad de todo tipo, situación que hoy ocurre durante todo el tiempo que pasamos dentro del Internet.

Siento y creo que es la percepción de buena parte de la población que usa y maneja la tecnología de la información y las redes, que lo que más detestamos de la televisión es lo que ahora está, a tope, en las páginas que visitamos, en la música que descargamos, en las noticias que leemos al interior de portales que contienen la misma porquería por la que alguna vez decidimos apagar el televisor y prender el ordenador.

Se habla de legislar, de ordenar y regular el Internet en todo el mundo; una situación que nunca va a ocurrir pues el espíritu de las redes nació así, sin orden, sin reglas más que la de compartir lo que se tuviera disponible. Si acaso, se ha avanzado en la moderación de contenidos, sin embargo, los problemas los tenemos a la vista de todos, en nuestras páginas, en nuestras redes, lo mismo que repudiamos, es lo que enviamos en nuestros datos por correo y lo que vemos en nuestros videos.

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