Intelecto Opuesto

El pendiente de los penales

No, no me refiero con el título de esta columna a la imposibilidad de nuestra selección de futbol de jugar el famoso quinto partido de un Mundial de la FIFA sino a un asunto de suprema prioridad que es el estado en que se encuentran los centros penitenciarios del estado, al menos los cuatro principales que ayer fueron exhibidos por la Comisión Nacional de los Derechos Humanos.

Al presentar el Diagnóstico Nacional de Supervisión Penitenciaria 2015, el presidente del organismo Luis Raúl González Pérez sostuvo que los centros carcelarios en el país tienen calificaciones mediocres por sus irregularidades, sobre todo en materia de derechos humanos.

De acuerdo al diagnóstico, los penales estatales peor calificados están en Nayarit donde se les evaluó con 4.11; Quintana Roo con 4.43 y Guerrero con 4.99.

¿Cómo está el estado de Hidalgo? las calificaciones fueron las siguiente: el Centro de Reinserción Social de Tulancingo obtuvo una evaluación del 4.42; el Centro de Reinserción Social de Actopan un 4.89; el Centro de Reinserción Social de Tula de Allende un 5.01; mientas que el Centro de Inserción Social de Pachuca obtuvo una calificación de 5.72.

Nada alejado de los peor calificados del país, pero porqué si Hidalgo es el estado más seguro del país con mayor índice de paz y con los mejores indicadores de seguridad pública presenta dichos resultados.

Según el estudio que hizo la CNDH se padece en los principales penales del estado de una marcada insuficiencia en los procedimientos para la remisión de quejas de probables violaciones a los derechos humanos, es decir, que no se le toma mucha importancia a una denuncia de interno, defensa o familiares cuando se están quejando de maltrato, violencia psicológica o física, alteraciones en el proceso, etcétera.

De igual forma, persiste el ejercicio de funciones de autoridad por parte de internos que no es más que la práctica del autogobierno o cogobierno, así como las actividades ilícitas, cobros, extorsión y sobornos, por dejar en paz a presos, por control de grupos o zonas o simplemente por mantener amedrentado a quien esté al interior.

A nivel nacional, de los 130 penales estatales, en 95 hay falta de personal de seguridad y custodia; en 86 falta de prevención y atención de incidentes violentos, es decir, no cuentan con acciones para prevenir fugas, riñas, lesiones, homicidios y motines.

En 71 penales se observaron casos de autogobierno o deficiente control en el ejercicio de las funciones de autoridad, además de hacinamiento, pues hay celdas donde deberían estar máximo 4 internos y hay hasta 30.

La situación podría parecernos ajena o irrelevante para la gran mayoría que jamás ha tenido contacto con una prisión o con alguien involucrado, pero los que sí, y que lo ha padecido, ciertamente saben que jamás podremos cambiar las cosas en este país si no empezamos por mantener el orden y respeto en nuestros centros de readaptación social.

eduardogonzalez.lopez@milenio.com