Intelecto Opuesto

Sin partido hay discurso

Las candidaturas independientes o de ciudadanos que se postulen vía una asociación civil, sin tener de por medio a un partido político o a una corriente partidista, tribu o expresión amañada a un instituto con registro están ante la inmejorable oportunidad de ofrecer un discurso novedoso, lleno de propuestas alejadas al pragmatismo y, como nunca, enfocarse a las verdaderas necesidades de la gente.

¿Qué tiene que decir en la actualidad el candidato de un partido político? ¿Con qué clase de oferta podrá acercarse al electorado en 2015 algún aspirante de cualquier partido si cerramos el año de fea forma?

No hay crecimiento sostenido, el peso sigue en picada, la crisis política y social se acentúa en estados como Guerrero y Michoacán, más lo que se vayan sumando. El descontento popular es evidente y no hay quien pueda dar marcha atrás al sentimiento de polarización entre ciudadanos, cada vez más, que han decidido alzar la voz, mostrar videos en redes sociales, apuntalar sus protestas en contra del gobierno federal y encauzar su energía para ver en las urnas la posibilidad de dar castigo.

Ante dicho escenario, un aspirante sin partido político de por medio parece ser la oferta natural para el ciudadano molesto con la política de hoy en día. No hay evidencia en estados como Hidalgo, Estado de México o Distrito Federal de esta figura y por ende su aparición será más que novedosa, un éxito para quien se anime y cumpla con los requisitos.

El candidato independiente que no ha sido parte de ningún partido (porque los habrá provenientes de las renuncias y divisiones) podrá enarbolar las causas comunes y hacer compromisos con mayor seriedad pues comprobado está que ni firmando ante notario público es garantía de que se respeten los acuerdos.

El discurso del candidato independiente podrá desmenuzar las promesas incumplidas de los partidos políticos, sus carencias ante la realidad social que nos aqueja y sobre todo poder realizar proyectos de planeación acordes a las zonas que pretenda impactar.

Sus limitantes serán múltiples y de toda índole, pero a su favor tendrá el uso del coeficiente por encima del recurso, el desarrollo del poder de convencimiento, el acercamiento más transparente que a través de un partido o grupo de apoyo de la militancia de un instituto con registro.

Si a eso le agregamos la guerra sucia que 10 partidos políticos pondrán en su contra, el reto es más que tentador para quienes gustan de retos en la vida; si de por si el que la ciudadanía tenga que elegir entre por lo menos 8 aspirantes para una diputación por distrito y si a eso le agregamos a los candidatos ciudadanos, el hartazgo puede alcanzar niveles fuertes en cuanto al abstencionismo pues ante la confusión la gente preferirá no salir a sufragar y entonces podrá ganar, de nuevo, quien tenga el mayor número de voto duro. Con la pena.

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