Intelecto Opuesto

No se olviden de las mujeres

En los procesos electorales de nuestro país suele pasar que cuando se requiere de un as bajo la manga, o de una salida decorosa con algún candidato que pueda dar la pelea, o cuando de plano se requiere contar con todos los espacios reglamentarios, se busca a una mujer.

Aceptémoslo, en política sigue predominando el machismo y por mucho. Sin embargo, con la legislación electoral vigente se requiere de ocupar por mandato una buena parte del porcentaje de candidaturas a puestos de elección popular por la vía de cuota de género, es decir, que existan mujeres postuladas de forma obligatoria.

Ante este escenario parece surgir con más fuerza el tema de la mujer en la política, más como una salida, como una necesidad que cada proceso se hace más necesario. Además, son menos los ejemplos de mujeres en el poder que han hecho mal su trabajo una vez electas, si lo comparamos con lo que han hecho los hombres en la historia de la política en México.

De los 300 distritos con los que se cuenta en el mapa electoral del país, en al menos el 50 por ciento se deberán postular a mujeres y eso sin contar a las que aspiran a una gubernatura y las presidencias municipales.

De entrada vemos la fuerza que ha tomado la mujer en la política con las designaciones de candidatas, por ejemplo, al gobierno de Nuevo León. Por un lado la que parece será la aspirante panista, la alcaldesa con licencia de Monterrey, Margarita Arellanes, y la que ayer fue ungida como la elegida del PRI, la senadora con licencia Ivonne Álvarez, quien se impuso incluso a figuras de la talla de Ildefonso Guajardo, secretario de Economía del gobierno federal, y a la secretaria general del propio PRI, Cristina Díaz.

En estados como Hidalgo, en 2016 parece ser la oportunidad perfecta para eliminar la brecha entre hombres y mujeres en la política. La elección para gobernador puede ser el gran escaparate para que las mujeres jueguen su mejor papel y demuestren lo que ya sabemos: que saben gobernar, con más seriedad y mayor compromiso que en muchos casos lo hacen los hombres.

No se trata de volverse feminista o dejar de lado el papel de víctima y hacer heroínas a las mujeres, se trata de darle realidad a esa certeza de lo evidente. La mujer empoderada, con justicia y razón, puede encauzar más los proyectos de gobierno que muchas veces los hombres por su naturaleza no pueden o se distraen más al hacerlo.

Aún así, los dirigentes de la política mexicana, que siguen siendo los hombres por tradición o antonomasia –como quieran llamarle a eso- se verán igual beneficiados y refrescados en sus propuestas y procesos electorales al contar con mujeres en sus planillas.

Hay que darle paso a las grandes candidatas, a las que han demostrado tener una verdadera vocación de servicio y a las que pueden llevar a México a sitios esperados.

eduardogonzalez.lopez@milenio.com

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