Intelecto Opuesto

El nuevo SWAT hacendario

Con la llegada del año nuevo se inicia una etapa desconocida para México y sus contribuyentes. La reforma fiscal aprobada por el gobierno federal, cuyo objetivo es recaudar como nunca en la historia del país, pretende poner en orden al Sistema de Administración Tributaria y su abultado padrón que por años ha estado en el oscurantismo, pues nadie sabe cómo se maneja, ni creo que se sabrá.

Al ser una práctica jamás realizada, todo lo proveniente de la Hacienda pública es doloso y ofensivo; muy a pesar de los buenos deseos e intenciones para poder conformar un sistema tributario, la innovación gubernamental que implique gastos a la población jamás será bienvenida, por mucho que se venda el discurso de que “tus impuestos están trabajando”.

En su afán, la primera acometida reformadora dio por encomendado al sistema electrónico –como la Matrix- el revelar los nombres de los contribuyentes morosos, es decir, quienes le adeudan al fisco, empresas y ciudadanos, para así evidenciar o preocupar a los que pronto estarán en problemas hacendarios.

La medida aún no tiene repercusiones sociales, pero seguramente los tendrá de empezar a aplicar sanciones y multas al por mayor que, sí, generarán más recaudación, pero a la malagueña como dicen.

Recuerdo el viejo sistema tributario mexicano de la década de 1980. Las ya extintas receptorías y las cajas de pago del Departamento del Distrito Federal; las enormes filas para depositar en bancos los impuestos y que todos podían tributar sin mayor problema.

Al desaparecer dicho modelo, las delegaciones y municipios, quienes son el principal vínculo con la sociedad para el método de recaudación, tuvieron que adaptarse sistemas alternativos de recaudación para poder hacerse de recursos en las administraciones locales.

Sin embargo, al no poder contar con los presupuestos necesarios para los programas de modernización y obra pública, inclusión de tecnologías, entre otros, algunas zonas del país han quedado en el rezago total, que es necesaria una reforma que permita el reparto proporcional de los fondos recaudados por el gobierno.

Aún así, la medad de evidencias a los contribuyentes, siento en solucionará de forma parcial la recaudación forzosa, puesto que a lo mejor sí, los pequeños pagadores, empresas medianas y personas físicas puedan adaptarse a la situación; pero las grandes empresas, corporativos y los mismos organismos de gobiernos que deben pagar impuestos, tendrán una larga y sinuosa carrera para poder alcanzar acuerdos y negociaciones que permitan solventar morosidades y pagos pendientes con el fisco.

Por último, siento que el tener controlada a la base tributaria con mayor eficacia que a la delincuencia del país no es más que un reflejo de lo que el gobierno busca en sus ciudadanos.

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