Intelecto Opuesto

El maestro y la reforma educativa

El maestro de educación básica, normalista, docente comunitario y de educación rural en México, atraviesa por una situación particular con el tema de la reforma educativa; no es el hecho de que se cambien los procesos administrativos, ni de las disposiciones para conseguir más o mejores cosas dentro del escalafón, sino la forma en que se llega a este punto.

Es claro que no se le teme a un proceso de evaluación de capacidades ni de conocimientos, mucho menos a una capacitación. De hecho muchos así lo piden. Un maestro más y mejor capacitado no sólo es una herramienta para el progreso de los pueblos sino para la propia política, ávida en México de personajes ilustres que muestren el camino.

La línea nacional del SNTE indica que, en pro de la unidad sindical, se aceptarán todos y cada uno de los preceptos dictados desde el gobierno federal y la propia SEP; no de la base como ellos dicen, que en su mayoría son los maestros que están frente a grupo o al cuidado de una escuela.

En Hidalgo, el secretario de Educación Pública, Joel Guerrero Juárez, anunció que el Ejecutivo presentará su propuesta de reforma a la Ley Estatal de Educación en breve, la cual ya está consensuada con la sección XV del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.

De acuerdo con el maestro Alfonso Torres Hernández, columnista de MILENIO Hidalgo, y director de la Universidad Pedagógica Nacional en el estado, se menciona a los docentes como los responsables del deterioro educativo, dejando sin responsabilidad a otros actores como las autoridades mismas, educativas y gubernamentales, los diputados y senadores, el sindicato, los padres de familia.

En su aportación semanal “Apuntes Pedagógicos” (del 12 de febrero de 2014), explica claramente que la reforma educativa en México ha traído como resultado el resurgimiento de viejos problemas como lo son: condiciones institucionales de trabajo docente, salario, formación docente, representación sindical, federalización y la emergencia de otros nuevos como la sanción laboral, despidos, modelo educativo, entre otros.

Por lo mismo, presenta la tesis del problema: “se ha originado un desencuentro entre la organización sindical que representa a los maestros y estos. La pérdida de credibilidad y confianza se incrementa al considerar que existe una negociación entre gobierno y sindicato sin el consenso y participación de los docentes”.

Nadie como los expertos para tratar el tema y es precisamente leyendo a los que escriben sobre esto y consultando a los que han estado la mayor parte de sus vidas en las aulas, que se puede comprender más sobre el tema de la reforma educativa. No es en el Congreso de la Unión, ni en la oficina de un partido político, mucho menos en la de la administración pública o sindical, donde se va a conocer la realidad de la educación en el país. Las aulas hablan, y aunque no se quiera escucharlas, llegará el momento en que docentes más capacitados y astutos que los políticos, tomen las riendas del sistema en nuestro país.

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