Intelecto Opuesto

Otra limpia en las policías

Como ocurriera en el sexenio pasado, el plan nacional de seguridad que incluye la formación profesional de cuerpos policiacos en estados y municipios, así como en el ámbito federal, contempla la supervisión del comportamiento y ética de los elementos que sirven al país a través de exámenes de control y confianza.

Nadie fuera del círculo policial sabe a ciencia cierta qué es lo que contienen dichas pruebas o cómo se realizan, si les conectan algún aparato futurista y leen sus mentes o si les dan a tomar alguna pastilla de la verdad, pero el caso es que desde la administración de Felipe Calderón, con el mal recordado Genaro García Luna, se implementó este método de depuración de cuerpos policiacos, con el fin de poder contar con los mejores uniformados que garanticen la paz y la seguridad de los mexicanos.

Es esta falta de conocimiento, curiosamente, la que se da en todas las esferas y niveles del gobierno, que por determinación de la política legislativa, pretende “autoconstruirse” con figuras como el control y confianza.

Hidalgo, quien ya vivió este fenómeno en años anteriores, vuelve a tomar en cuenta estos lineamientos nacionales con la política de seguridad nacional, sobre todo la que compete a los estados del centro del país.

Ayer, el gobernador Francisco Olvera, comentó que se tiene por lo menos una cifra de 600 a 700 elementos de diversas corporaciones de seguridad, quienes no aprobaron los exámenes de control y confianza y que por mandato federal tendrán que ser dados de baja.

En la actualidad, el proceso similar llevado a cabo en la entidad vecina del Estado de México, fue el de comenzar con la depuración de los cuerpos policiacos, a raíz de la llegada de quien fuera secretario de Seguridad Pública de Hidalgo, Damián Canales Mena, quien ahora es titular de la Secretaría de Seguridad Ciudadana del Edomex.

En pocas semanas, en la entidad vecina se anunció que se han dado de baja a más de dos mil policías, estatales, municipales y de la Procuraduría de Justicia.

Los ex policías, dijo el gobernador Eruviel Ávila en días pasados, fueron dados de baja, entre otros factores de riesgo por presuntos actos de corrupción, consumo de drogas, presuntamente por tener nexos con la delincuencia, por tener un patrimonio que no corresponde con su salario de policía y por presentar documentación falsa.

En el caso de Hidalgo, se contempla la misma mecánica y todo indica que otras entidades como Puebla, Morelos y Tlaxcala, así como el propio DF, estarán inmersos en la misma dinámica de realizar la famosa “limpia” para dar certeza no sólo de que hay autoridad, sino de que se va actuar en contra de quienes cometan excesos o incurran en ilegalidades como servidores públicos.

Sea cual sea el caso, es evidente que la depuración policiaca del sexenio pasado no terminó por erradicar la violencia y corrupción del país, por lo que no se tienen muchas expectativas respecto a que un nuevo saneamiento, será el camino a una mejor policía.

 

eduardogonzalez.lopez@milenio.com