Intelecto Opuesto

Los límites con el Estado de México

Durante años el estado de Hidalgo se ha mantenido al margen de los problemas que aquejaban históricamente al DF y la zona metropolitana del Estado de México. Robos al por mayor en la vía pública, pleitos callejeros por cualquier situación y cuestiones hasta cierto punto domésticas como el alcoholismo y la drogadicción, sólo eran vistas de pasadita en Pachuca y sus municipios conurbados.

Lo que en las delegaciones de la capital del país o en zonas como Ecatepec, Naucalpan y Tlalnepantla era el pan de cada día, en Hidalgo simplemente no pasaba.

Registros en la incidencia de delitos en el estado señalan que de 1999 a 2005 la incidencia fue en su mayoría por robos, lesiones y daños en propiedad ajena; nada que no pudiera controlar la policía local o de cada municipio.

Sin embargo, de 2004 a la fecha, se disparó notablemente el consumo de adicciones en la entidad, lo que trajo consigo una estela de situaciones como el narcomenudeo y por ende, la comisión de delitos ya del fuero federal como extorsiones y secuestro.

Según las cifras de prevalencia del uso de drogas entre pacientes de primer ingreso a tratamiento de los Centros de Integración Juvenil de Hidalgo 1990-2012, en diez años creció casi al 60 por ciento el consumo de cocaína en la entidad, y en cinco años creció el doble el de mariguana.

Hasta 2012, el CIJ reportó que en el estado las principales adicciones son, por orden de consumo: mariguana, solventes y cocaína, seguida de crack, alucinógenos y por último heroína.

Detallan que conforme al Sistema Institucional de Información Epidemiológica del Consumo de Drogas, los grupos de edad de inicio del consumo de drogas ilícitas que  concentraron mayores porcentajes en Hidalgo fueron: 15 a 19 años (45.1%) y 10 a 14 años (36.1%). Mucha de ella, según las propias investigaciones de la policía, en la zona metropolitana de Pachuca y las regiones colindantes al Valle de México, como las alcaldías que recorren la carretera rumbo al Distrito Federal: Zapotlán, Tolzayuca, Villa de Tezontepec y Tizayuca.

Es evidente que a mayor consumo de drogas en la zona limítrofe de Hidalgo con su vecino del sur se incrementó la actividad de compra y venta por lo que también es inevitable el efecto de la llegada de grupos dedicados al mercado de las sustancias ilegales.

Tan sólo en durante el 2013, la PGR en Hidalgo informó que se realizaron 21 operativos en la entidad para el combate a delitos del fuero federal como el narcomenudeo.

A pesar de aún ser un problema de menor escala en el estado, se realizaron 21 aseguramientos entre droga principalmente mariguana y cocaína, además de artículos apócrifos mayormente discos y películas que es la parte complementaria de las actividades de grupos del crimen organizado para generar ganancias sin llegar al extremo del secuestro y la extorsión, que también ha dado sus primeros pasos desde hace varios años en Hidalgo.

Si el problema se toma en serio, las autoridades de Hidalgo y Estado de México deberán más que blindar los límites entre ambas entidades, establecer una estrategia de reconstrucción del tejido social en las colonias fraccionamientos y comunidades.

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