Intelecto Opuesto

Sin jaloneos en el PRI Hidalgo

El proceso para elegir candidatura a gobernador por parte del Partido Revolucionario Institucional ha sido menos complicado que lo que se tenía presupuestado; salvo en los casos específicos de Hidalgo y Quintana Roo, en todos los frentes parecen haber definido a los aspirantes de unidad entre comités estatales y la dirigencia nacional que encabeza Manlio Fabio Beltrones.

De ahí que si alguien dudaba del por qué de la llegada del experimentado político sonorense a la máxima sede tricolor, pues en el proceso previo a las elecciones del 5 de junio tiene la respuesta.

Si alguien sabe de procesos en el Revolucionario Institucional es Beltrones, sobre todo cuando hay más de un aspirante o cuando se trata de negociar el capital político.

Vemos pues como opera el experimentado Manlio Fabio desde el tricolor de Buenavista en la Ciudad de México, con reiterados llamados a respetarse entre militantes y corrientes, entre dirigentes y gobernantes, entre diputados y sectores; y a la par, incide en la opinión pública con temas como las posturas de su partido en cuanto a la economía, la caída del peso frente al dólar, defendiendo las reformas estructurales, opinando sobre Moreira, arremetiendo en contra de quienes dice atacan a la democracia, ganando Colima, sacando candidatos en Sinaloa, Chihuahua, Durango, en la dura disputa por Puebla, y apostando fuerte en Hidalgo y Quintana Roo, las únicas que podrían ser puestas en la balanza del sondeo y la encuesta o bien en la opinión de las más altas esferas del poder político nacional a las que él también pertenece.

Teniendo este soporte desde su CEN, los priistas del estado de Hidalgo inician ahora su propio camino rumbo a la designación del candidato o candidata a gobernador, que debe quedar inscrito y ratificado en el mes de febrero.

Pareciera que al existir seis aspirantes que han sido reconocidos por el propio dirigente estatal, Alberto Meléndez Apodaca, el proceso se podría tornar desde tenso hasta frívolo y caer en la mal llamada guerra sucia que no es más que la práctica más baja del oficio político en busca de fines e intereses personales. Sin embargo, el propio Meléndez ha dicho que el proceso sigue su curso, todos han respetado los lineamientos que desde el CEN se les pidieron en cuanto a no romper filas y esperar a los tiempos.

La misma lectura dio el gobernador Francisco Olvera Ruiz quien ayer se refirió al proceso interno de su partido, en donde dijo que ve gente profesional y preparada como para caer en displicencias como el desenfreno o la pasión política que podría derivar en ruptura y división; los priistas encaran esta última fase previo a la selección de su candidato principal con el apoyo de Manlio Beltrones, Francisco Olvera y Alberto Meléndez, que más pueden pedir.

eduardogonzalez.lopez@milenio.com