Intelecto Opuesto

Inconcebible

Así como el alza en el precio de la gasolina comienza a pegar en todos los sectores, los resultados de las protestas y bloqueos en carreteras y negocios, así como el vandalismo y saqueo, empieza a dejar resultados negativos en la economía del trabajador mexicano.

A una semana de inconformidad social, tenemos que evaluar todos los frentes y no solo el costo político de la medida presidencial y hacendaria, que de por sí representa un acto lesivo para todos, sino hacer conciencia de que el producto final de todo este embrollo termina impactando en los que menos tienen.

Sabemos que el alza a la gasolina ya generó una escalada en los precios de los demás productos que consumimos, en lo que adquirimos en las tiendas de autoservicio, en el gas, en la comida, en los traslados, y probablemente en el propio peso que seguirá sufriendo ante la presión internacional del dólar.

Sin embargo, eso queda de lado cuando se trastoca lo más sagrado de cualquier trabajador: el salario. Y es que, después del cierre de negocios, del bloqueo a vías, del saqueo que mantiene cadenas comerciales clausuradas, me pregunto ¿van a cobrar la semana o la quincena aquellos trabajadores afectados?

Por el bien de las familias de las zonas donde persisten los cierres y manifestaciones espero que el flujo de dinero continúe, porque si un empresario decide cerrar el local donde ofrecía empleo a dos o más personas que a su vez mantienen a sus respectivas familias, el caos económico podría agravarse más de lo esperado.

Un ejemplo es la afectación que sufren actualmente en el Valle del Mezquital de Hidalgo, una franja de por lo menos 15 municipios que atraviesa de la salida de Pachuca a Actopan, hasta la zona de Ixmiquilpan (multicitada en todo el país por el enfrentamiento del jueves pasado con la Policía Federal) y también dirige a la región de Tula-Tepeji.

Ahí, llevan prácticamente cerrados una semana los comercios que están sobre la carretera México-Laredo en Ixmiquilpan; junto a ellos algunos negocios de materiales, refacciones, talleres y tiendas, donde seguramente trabajan muchos de los pobladores y gente de otras regiones.

También es cruce importante de autobuses de transporte de pasajeros y de trailers de compañías, que emplean a conductores que llevan varios días varados en el bloqueo organizado para protestar en contra del "gasolinazo".

De igual forma, es sede de oficinas de gobierno e incluso de una base de la Policía Federal que se encuentra calcinada y dañada, sin personal y bajo el resguardo de la gente.

Entiendo el enojo social por el alza de precios y por estar en contra del Presidente Enrique Peña Nieto y el PRI, pero lo que es inconcebible es que el resultado de una protesta que busca reivindicar y ayudar, sea lo contrario al terminar afectando más de lo que ya está, la economía y sueldos de quienes por ahí transitan.

eduardogonzalez.lopez@milenio.com