Intelecto Opuesto

Gobiernos de Coalición

La necesidad de generar una evolución de la política en México donde el ciudadano recobre la confianza en sus instituciones pero sobre todo en los representantes populares y de la autoridad parece ser el propósito real de la propuesta de Manlio Fabio Beltrones sobre los denominados Gobiernos de Coalición.

Ayer, el experimentado político quien ha ocupado la gran mayoría de encargos públicos del más alto nivel en el país en las últimas cuatro décadas, reafirmó en MILENIO Televisión su postura en el noticiero de Carlos Puig donde asegura que más que ganar elecciones se debe asegurar mantener la gobernabilidad y estabilidad de la nación.

Y tiene razón, en parte. Quizá los años le han abierto los ojos a Beltrones después de haber co-gobernado el país desde el oficialismo y posteriormente desde la oposición para terminar actualmente en un auto exilio a manera de blindaje político "para lo que pueda venir".

Sin embargo, considero que el hecho de conformar un Gobierno de Coalición que integre a las diversas fuerzas políticas a manera de repartirse el pastel no mantendrá a los críticos de la política alejados de las redes sociales ni mucho menos incentivará a la ciudadanía a salir a participar y votar con alegría por un candidato que se sabe no ganará pero que podría, si existen las condiciones, formar parte de un gobierno amplio, con posibilidades de ser "Jefe de Gabinete" o "Secretario de Gobernación".

Hay que recordar un poco el contexto. El 14 de septiembre de 2011 el entonces senador Manlio Fabio Beltrones presentó la iniciativa para la conformación de un Gobierno de Coalición: "Con el fin de que el Ejecutivo y el Legislativo dispongan de herramientas que faciliten e incentiven el trabajo en conjunto, la formación de acuerdos y se logre el respaldo necesario para la integración de una mayoría gobernante, todo ello con escrupuloso respeto a la división de poderes".

Beltrones ya había presentado su iniciativa desde febrero de 2010, pero dada la situación del país en ese entonces con Felipe Calderón, no se pudo socializar el tema.

Este mecanismo se basa en dos tiempos según los documentos del Senado. El presidente podrá optar por un gobierno de coalición que acordará las políticas públicas convenidas, turnándose para su registro y seguimiento a ambas cámaras. De igual manera, someterá a los secretarios de despacho a ratificación del Senado, por mayoría simple de los presentes. Si en dos ocasiones no lo aceptara el Senado; una tercera designación del Ejecutivo sería la definitiva.

Un segundo tiempo, propone que el Ejecutivo Federal disponga de voz en las Cámaras del Congreso por sí mismo, o mediante la Secretaría de Gobernación, para presentar iniciativas de Ley e informes, o responder a preguntas mediante solicitud, o invitación, o requerimiento de alguna de las dos Cámaras. Se destaca la necesidad de equilibrio y diálogo.

El gran postulado es, coalición sí, alianzas no. Nada más alejado de la intención actual de los propios partidos.