Intelecto Opuesto

El futuro del PRI

El partido tricolor, el instituto político hegemónico en Hidalgo, sufre de un cisma que se ha prolongado más de lo debido, más que en otras ocasiones donde tras una elección se cicatrizan las heridas y todo vuelve a su cauce.

Ante un escenario nacional donde las cifras de aceptación y popularidad no les favorecen, se revuelven entre sus propias corrientes para intentar reinventarse y aparecer de nuevo previo a una elección como si nada hubiera pasado.

Sin embargo hoy la estrategia de siempre parece estar fallando. No hay medicina o cura que parezca sanar las heridas del pasado y los grupos antagónicos se pelean por los espacios para demostrar que son los que en su momento debían haber sido electos.

En pleno proceso de renovación de las dirigencias municipales del partido, el PRI vive uno de sus momentos más álgidos entre quienes se van y quienes llegan; entre quienes se dice que llegan y entre los que no se irán ni aunque se cimbre la tierra.

Ayer, el presidente estatal del partido, Alberto Meléndez Apodaca, sostuvo una jornada de capacitación con las fórmulas registradas para 54 comités municipales en donde llamó a construir dirigencias fuertes, con juventud y experiencia, con estrategias y capacidad para hacer frente a retos electorales como lo son 2018 y la lucha por Hidalgo después de las presidenciables.

Cumplir con las exigencias de la ciudadanía, conformar una agenda social y de trabajo para todo el año no está en el primer plano del priismo. No ahora cuando hay contextos como Estado de México, las encuestas diarias (las reales) y la sombra de quien es el villano favorito de los tricolores: AMLO.

Apoyados en la figura del gobernador Omar Fayad Meneses, en Hidalgo el PRI pretende regresar a los tiempos donde todo era "unidad"; a las épocas donde alinearse no era una imposición sino una compaginación de ideas y proyectos. Los antiguos liderazgos claman por espacios, a lo que muchos alegan que no los supieron aprovechar cuando los tuvieron a la mano.

Otros piden respeto a los estatutos y los documentos básicos, que se acaten los tiempos y las formas; a lo que les contestan desde algunas oficinas políticas nacionales y estatales que no hay tiempo que valga la espera cuando se tiene encima un rival tan poderoso como el "anti priismo" que doblega hasta las bases más leales cuando se ven desfavorecidos.

Ahí están ejemplos como Tula, como Chapulhuacán, como San Felipe Orizatlán, cuyas militancias priistas no solo han quedado expuestas sino que se amenaza con renuncias y desbandadas ante lo que argumentan es el abandono de las causas, el buen reparto de lo obtenido o el simple desaire del amigo o el conocido.

Los tiempos políticos no están como para ser orgullosos, me dice un viejo sabio de la Huasteca. Son para sacar el librito al estilo Tuca Ferretti y seguirlo al pie de la letra, como juego de ajedrez, de esos que se jugaban con todas las fichas, con todas las canicas disponibles.

eduardogonzalez.lopez@milenio.com