Intelecto Opuesto

El futuro del caso Ayotzinapa

Sin mayor avance, más el que se dio a conocer en la famosa conferencia del #YaMeCansé del procurador Jesús Murillo Karam hace casi un mes y a más de 30 días del mensaje presidencial sobre el caso Ayotzinapa en Los Pinos en donde el propio Presidente Enrique Peña Nieto se comprometió a redoblar los esfuerzos de localización de los 43 normalistas desaparecidos, el futuro del caso parece haber quedado en las protestas callejeras que comienzan a disiparse de poco en poco.

El 29 de octubre pasado, el mandatario nacional dijo que se dispondría de inmediato de un plan renovado con la creación de una comisión mixta de seguimiento e información con personal de la PGR, Segob, de los padres de los normalistas, quienes también definirían a más integrantes para mantener cotidianamente informados del curso de las investigaciones. Hasta la fecha no se sabe si existe o no dicha conformación o dicho seguimiento, o se de menos sigue el acercamiento entre las partes involucradas, víctimas y autoridades, pues el mensaje dado por los familiares de los normalistas distó de ser uno de coordinación y trabajo para esclarecer el caso con las autoridades federales.

“Se cumple una semana más y otra semana más... Más de dos mes y nada. Pero no me voy a cansar. Los estamos esperando”, dijo el lunes pasado en la marcha del Ángel de la Independencia al Zócalo del DF, Clemente Rodríguez, padre de uno de los normalistas. “Queremos decirle a Peña, que él no es Ayotzinapa. Ayotzinapa somos nosotros y todos quienes nos han apoyado a donde vamos”, expresó.

El hecho de que el grupo de padres de familia ya no estén tan de la mano con el gobierno federal para la búsqueda de normalistas y el hecho también de que cada vez más sociedad y organizaciones políticas contrarias al PRI y al sistema de gobierno actual se estén uniendo al reclamo y clamor popular de Ayotzinapa, al que le han agregado cuestionamientos particulares y grupales, y a los que se han sumado estudiantes, profesionistas, amas de casa, abuelos y hasta niños.

Hasta el momento, la PGR y el gobierno federal ya han sobrevivido a marchas nacionales, enfrentamientos con anarquistas, reclamos públicos y en todos los escenarios, videos en redes sociales, protestas en embajadas y otros países, una guerra cibernética en las páginas presidenciales y una vorágine informativa que saca de Ayotzinapa todo un legajo de situaciones que son válidas hasta cierto punto periodísticamente.

La base del caso, la búsqueda de los 43 normalistas, sigue en suspenso; la PGR ya dio su versión y los padres y sociedad no la aceptan del todo. Las detenciones siguen dándose por todos lados. Unas por el caso de Iguala, otras por las marchas y protestas en contra del Presidente Peña Nieto, y lo último que parece darse, será la resolución del caso que ha movilizado a toda una nación y a todos los que en los demás países voltean a ver a México.

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