Intelecto Opuesto

El futbol es para todos

La semana en la ciudad de Pachuca es más futbolera que nunca y a pesar de la lluvia, el granizo y las obras del Tuzobús, el ánimo parece acercarse más al de las época de antaño con promocionales para el partido, banderas en los autos, aficionados vistiendo de azul y blanco, sacando la playera del clóset así sea la del modelo del Chaco Giménez.

La ciudad vive una semana de final de futbol, que si bien no es como en otras capitales del balompié mundial donde las actividades se paralizan, los que somos fanáticos del deporte más popular del país nos sentimos como previo al inicio de un Mundial.

Conozco mucha gente que, curiosamente, en la Cuna del Futbol, no tolera el que 22 hombres corran detrás de una pelota y busquen dejarla en las redes del arco rival, pues no hay mejor gloria en la vida de un futbolista que el festejo del gol.

Aún así, todos están un poco inmersos en el ambiente finalista del Club Pachuca pues irremediablemente han tenido episodios ligados a los Tuzos de antes, de mucho antes y los de ahora.

Recuerdo la primera ocasión que apoyé al Pachuca en un partido de futbol y fue la final de la Copa Sudamericana 2006 ante Colo Colo de Chile; yo le voy a otro equipo (soy americanista con orgullo y tradición) por lo que contrario de sentirme raro o como se dice en el ambiente “villamelón”, no sólo disfruté del partido sino que gané en una casa de apuestas.

Con el paso de estos años de estar radicando en Pachuca, me he dado cuenta de la importancia que tiene este deporte para los habitantes de la ciudad. No sólo son hombres embrutecidos con futbol. Son niños y niñas que gustan del deporte, padres de familia que han formado en sus vástagos el amor por una camiseta y una identidad.

Y lo veo, querido lector, cada 15 días con la gente que me rodea, en mi sitio de trabajo, en las calles aledañas al mismo, que no pueden gozar ni disfrutar en vivo de sus partidos como locales por las políticas de transmisión que se han adoptado desde una Federación Mexicana de Futbol voraz y despiadada con los aficionados.

Nadie, ni el más pachuqueño pensó que los Tuzos estarían hoy en la final de la Liga MX, y ante la negativa de poder ver al equipo de casa como se debe, todo indica que podría haber pantallas en diversos puntos de la capital o en un espacio destinado, para que los aficionados vean la final-final, el domingo a las 8 de  la noche.

El futbol no es una política de estado, ni tampoco una situación que vaya a cambiar la forma de vida de las personas, pero sí es un aliciente y motivación para que salgamos de nuestras rutinas y podamos celebrar y disfrutar de un deporte que nos lleva a experimentar diversos estados de ánimo. Tampoco se acaba el mundo si no hay futbol, pero como dice Jorge Valdano: “es lo más importante de lo menos importante”.

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