Intelecto Opuesto

El futbol ya no nos quiere

Son pocas las ocasiones que uno tiene para disfrutar tanto de un deporte al que admira desde niño que cuando llega en formas abultadas no sabe uno qué hacer.

Lo digo por los millones de personas que en México vamos a disfrutar, a partir de hoy, de encuentros diarios entre selecciones nacionales en donde podremos dar rienda suelta a nuestra verborrea antideportiva (comentarios frente al televisor), aderezada por horas y horas de programación en torno a un evento global, de bases consumistas y espíritu capitalista que busca todo menos la activación física y mental del ser humano.

¿Cómo sobrevivir al paso inclemente de los días que envuelven la vorágine futbolera y la pasión de niños, niñas, jóvenes y adultos? Nadie lo sabe realmente. Lo que sí es un hecho, es que el aficionado al futbol, por muy apasionado que sea, ha dejado de ser un zombie que sólo piensa, como y sueña con una pelota para convertirse en un ente más mesurado que sabe que no todo en la vida es soccer. Lo he comprobado en la mismísima cuna del futbol.

El tema que acaparó discusiones en los últimos días previos a la justa mundialista fue en torno a qué tanto nos puede o nos debe distraer el Mundial de Brasil 2014 a los mexicanos para que, en ese lapso, sucedan cosas atroces y los grupos de poder despedacen al país.

Lo escribo porque así lo he leído, así me lo han preguntado y así lo percibo en el ambiente político y social.

Nos han llamado “idiotas” a los mexicanos, pues afirman que no sabemos, curiosamente, más que sentarnos frente a la ex caja idiota –ahora es pantalla plana, LCD o plasma idiota- por lo que se han fraguado planes maquiavélicos para los mexicanos mientras dure el mundial y mientras la selección gane, aunque sea minutos en algunos partidos.

El debate energético en el Senado y las leyes secundarias que implica la participación de empresas privadas en asuntos del petróleo, expropiaciones, hidrocarburos, telecomunicaciones, elecciones, fiscalización, campañas, dinero y más dinero, entre otros términos que dicen los legisladores que ni usted ni yo comprendemos pues somos cuasi retrasados, son los temas que acapararán la agenda política pública del país durante el Mundial.

Si algo hemos aprendido como mexicanos, por lo menos mi generación que ha visto y sufrido desde infantes lo que fue una devaluación, una transición política, una guerra fallida, una simulación estruendosa de democracia, entre otros asuntos de impacto nacional, es que no hay Mundial que pueda distraernos, no hay evento alguno físico o sobre natural que al final de cuentas nos borre la atención de lo que pase o no con nuestras vidas a manos de quienes nos gobiernan. No existe impedimento que nos lleve a dejarlo todo por lo que nada nos deja para sobrevivir, para comer, para vestir. Noticias: el futbol ya no nos quiere.

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