Intelecto Opuesto

La fiesta fue en Mineral del Chico

Terminaron los festejos de Semana Santa en Hidalgo y con ello la gran afluencia turística que se esperó para estos 4 días, principalmente a las zonas de atracciones como los cuatro Pueblos Mágicos con que cuenta el estado, los balnearios, los parques nacionales, bosques, cañadas, ríos, cabañas, minas, en fin.

Tuve oportunidad de visitar tres de los Pueblos Mágicos ubicados en el Corredor de la Montaña en más de una ocasión, en el mismo día, y la conclusión a la que llegué con parte de mi familia que me acompañó es que en fue en uno en donde se vivió al máximo la celebración religiosa en combinación con al turismo gastronómico, artesanal y de actividades recreativas.

Contrario a lo que muchos esperaron de Real del Monte (el más visitado por estar a una distancia menos extensa que los demás) o de Huasca de Ocampo, en donde si se vivieron tardes con negocios abarrotados, un clima de balneario y mucha visita foránea, fue en Mineral del Chico en donde se festejó a lo grande por parte del pueblo y de los propios paseantes.

De los cuatro días, el Sábado de Gloria fue quizá el de mayor flujo si tomamos en cuenta que desde los accesos carreteros de Pachuca y Mineral de la Reforma los caminos lucieron abarrotados, incluso como escenario idóneo para el comercio ambulante que hizo acto de presencia en plena carretera para ofrecer al acostumbrado citadino del centro del país el consumo de cigarros sueltos, refrescos, agua y, por aquello del calor, cerveza bien fría, todo al menudeo.

La espera de auto a auto no hizo decaer el ánimo y mientras unos dormían otros conducían con rostro de resignación hasta ver la luz del destino: un Pueblo Mágico, un parque con presa, una cabaña, lo que fuera, pero que al fin se terminara el camino.

Es así como llegué a Mineral del Chico dos días consecutivos para sorprenderme con la cantidad de gente en sus calles y accesos. Autos estacionados kilómetros antes de la plazuela central, prácticamente no se pudo circular por sus estrechas callejuelas y mucho menos pensar en caminar con plenitud, pues tanto banquetas como comercios lucieron a tope. La de ayer, Domingo de Resurrección, fue la gran tarde en Mineral del Chico pues se realizaron actos populares que congregaron a toda la comunidad local y de paso a los visitantes que disfrutaron de música popular, quema de judas, chicos mojados por todo el centro y mucha diversión; una grata experiencia si tomamos en cuenta la escasa presencia policiaca, reforzada con “cadetes” de la Policía Federal (al menos eso decían ellos) quienes poco o nada pudieron hacer para controlar el abarrotamiento del sitio y llevar por buen cauce el tránsito.

Ayer también regresé a Real del Monte y a pesar de la música en vivo en la calle principal, los puestos de comida y pan, no se vivió el ánimo y fiesta que en Mineral del Chico; en Huasca, los prismas basálticos se llevaron gran parte del éxito de la jornada pues hubo afluencia proveniente de todo el país e incluso viajes con agencias de turismo.

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