Intelecto Opuesto

¿Qué le falta a una ciudad?

Últimamente nos hemos ocupado de los problemas que aquejan en gran medida a todo el país. Principalmente el que a la gente no le alcanza el dinero para poder tener una vida relativamente cómoda y con las condiciones de crecimiento que se requieren para un país pujante como el nuestro; además de que el flagelo de la inseguridad sigue causando conflictos en ciertas zonas del país y provocando el detrimento en la calidad de vida de los mexicanos.

En estados como Hidalgo, cuyas ciudades más importantes como Pachuca, Tulancingo, Tula, Ixmiquilpan y Huejutla, cuentan con la mayoría de servicios básicos, se vuelve de vital importancia mantener los mismos de una forma redituable. Esto es, mientras funcione la energía eléctrica, el drenaje, la recolección de basura, la seguridad, por destacar los aspectos más importantes, estarán llegando por añadidura la paz social, el progreso y el desarrollo pues la propia gente comienza a cooperar con su comunidad y lo que la rodea. Pagan sus impuestos, cooperan con los vecinos, se organizan para contar con las mejoras cosas y situaciones, y al final, deriva en un cúmulo de beneficios colectivos.

Cuando un engrane de los servicios más básicos falla o falta, la cadena se vuelve improductiva, comienzan las quejas y los reclamos y todo empieza a mostrarse de forma opuesta; por ejemplo, si deja de pasar la basura en las colonias se convierte las esquinas en tiraderos clandestinos con fauna nociva, focos de infección y posteriormente terminan siendo áreas de inseguridad.

Si el servicio de agua no existe, la proliferación de infecciones y falta de higiene puede también derivar en problemas mayores para el sistema público de salud y para la población de la zona afectada.

Es aquí cuando se debe evaluar qué es lo que realmente le falta a una ciudad, en donde más se concentra la gente, en donde más hay actividad económica y productiva.

De acuerdo con especialistas de la UNAM, actualmente la idea del desarrollo sostenible, que propone crecer económicamente con equidad, sin dañar los ecosistemas y superando la pobreza, es una referencia obligada en las diversas actividades y disciplinas como la de la planeación de espacios de vivienda y la administración de las propias demarcaciones, tierras, delimitaciones, que están bajo el ordenamiento oficial, de los gobiernos principalmente.

Contar con lo elemental en los sitios en donde coexisten la mayor parte de una población de un municipio, de una ciudad, de un estado o de un país, es propiciar a la mejora global, de una sustentabilidad que puede trasladarse de los material a lo intelectual.

Por lógica, si se inundan las casas, los vecinos no tendrán tiempo más que para demandar una solución o irse de la ciudad; si no se recoge la basura, terminarán llenando los lotes baldíos o dejando por todos lados. Simple lógica, servicios eficientes, ciudadanos felices, mejora de percepción.

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