Intelecto Opuesto

Las fallas del sistema

Hay ciertas oportunidades en todo periodo de gobierno para ir enmendado los errores y salir al paso de las situaciones críticas que se presentan; es normal, hasta cierto punto, que siempre exista una parte detractora y otra que apoye de forma incondicional pues se supone que vivimos en una democracia y en un país con libertad de expresión e ideas.

El hecho de que un gobernante interprete las expresiones opuestas a su formación y proyecto, sean del tipo que sean (violentas, pacíficas, marchas silenciosas, pintas, paros, bloqueos) como una amenaza desestabilizadora representa más una falla del sistema que un asunto de insurgencia nacional.

Por más de cien años nos hemos cuestionado si el resultado de la Revolución trajo consigo lo esperado; años atrás de 1910, el mismo Porfirio Díaz derrocó a Sebastián Lerdo de Tejada a punta de pistola; años después, corrió con la misma suerte. A más de 100 años de distancia nos seguimos preguntando si en realidad se requiere de un nuevo gobierno para poder cambiar la forma de vida en nuestro país y aprovechar la enorme riqueza con que contamos.

A más de 100 años nos seguimos arreglando a balazos en pueblos y cantinas; en ajustes de cuentas en calles y de madrugada. Saliendo a las calles a inconformarnos de prácticamente cualquier cosa, pues todo es justificable en un país cuya sociedad está enferma de rabia y odio social.

Aquí ya no caben los discursos de que somos más los buenos, o de que son una minoría ridícula la que pretende amedrentar a las instituciones (Calderón dixit), sino el hecho de lo que hemos sembrado y ahora estamos cosechando: unos por omisión (sociedad en general) y otros por actuación (gobernantes, encargados de seguridad, militares y marinos).

Sin poder darnos la oportunidad de mejorar, hemos alcanzado el límite de nuestras capacidades en todos los sectores productivos y que son el motor para el desarrollo del país. En México hay mano de obra barata y efectiva que ya no quiere trabajar por mala paga; hay excelentes maestros y académicos que ya no quieren enseñar a generaciones apáticas; hay numerosos talentos en el arte y la cultura que prefieren el reconocimiento del extranjero al nuestro, porque a nosotros nos gusta lo naco, el futbol y la cerveza, comer carnitas y ver televisión, creerle a los medios masivos y al señor gobernador.

Estamos en una etapa en donde la misma clase que impuso a la política que nos gobierna no sabe cómo salir de esta. Ya no se toleran ni entre ellos mismos pero ahí siguen, intentando obtener lo que más se pueda, pues siempre habrá una elección al siguiente año o una nueva oportunidad para renacer en el ámbito de lo público. Las fallas del sistema somos todos, lamentablemente, y tanto en física como en la vida, sólo hay un proceso para recomponer lo errado: la transformación de la materia.

eduardogonzalez.lopez@milenio.com

http://twitter.com/laloflu