Intelecto Opuesto

Los estudiantes sí mueven al país

Desde hace más de 50 años son los grupos estudiantiles y de la sociedad organizada los que han dejado huella en la toma de decisiones de este país; más allá de sus épocas y demandas –hay que recordar la propia Revolución Mexicana que no fue sino un levantamiento social producto del hartazgo político- hay que revalorar que son ellos, los jóvenes, los principales actores que van dando forma al futuro de la sociedad.

Ayer comentaba con mi compañero de redacción Nielsen Hernández (quien también estudia Sociología, por cierto) sobre el comportamiento que siempre se manifiesta dentro de los grupos estudiantiles para con situaciones de la vida política y social del país, en particular, con las que tienen que ver con estar en contra de la imposición de algo, en este caso, del sistema gubernamental.

Son los que siempre han estado detrás de todo movimiento social y los que nos hacen recordar los tiempos en los que nos queríamos comer al mundo con ideas innovadoras y mentes creativas.

No es que se viva en 1970 o que se pretenda imitar modelos europeos de protesta. Pienso que en todos los casos, los jóvenes y estudiantes protestan porque no quieren tener el mismo futuro que analizan en el presente o que ven reflejado en modelos familiares.

La generación X y los denominados Millennials son parte de este proceso de post protesta que se vivió en la década pasada; un gobierno de alternancia que no cumplió con las expectativas y que aletargó todo movimiento social organizado, así como todo indicio de renovación ideológica de la ciudadanía.

Doce años después del cambio, nos despertamos con la realidad de que hay que lidiar con los viejos fantasmas de la guerra sucia, los desaparecidos, la represión de ideas y expresiones, la matanza de Tlatelolco, la política tecnócrata que no por serlo está mal, sino que por pretender imponerse, está dejando demasiados cabos sueltos.

¿Qué le pasa al hombre y mujer trabajadora que se consume dentro de un sistema que sólo le permite pensar en obligaciones y lineamientos establecidos para hacer más rico al rico y más pobre al pobre? ¿En qué momento la sociedad se permitió displicencias de pensamiento social como querer tener un futuro mejor para las nuevas generaciones?

Por lo pronto, son los estudiantes que desde 2012 comenzaron a mover al país con marchas y manifestaciones, con debate e intercambio de posturas, los que nos abren los ojos a una agenda más vigente que nunca, ahora más urgente también, y que medios de comunicación que somos uno de los canales o interlocutores con la sociedad, debemos atender.

Esta semana se anuncian sendas marchas y paros por Ayotzinapa; en Hidalgo se une el Instituto de Artes de la UAEH con paro de labores y acción colectiva los días 22, 23 y 24 de octubre (dos de ellos no habrá clases).  Todo, organizado por estudiantes que siguen siendo el motor de la vida social del país. Intentar frenarlos o callarlos, sólo nos mantendrá insensibles, entumecidos, como hasta ahora parece que estamos.

eduardogonzalez.lopez@milenio.com

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