Intelecto Opuesto

Los menos errores

Al término de la época electoral se habla del inicio de la parte final de las administraciones municipales y estatales en Hidalgo pues en 2016 habrá renovación de todos los poderes. Tomando en cuenta los tiempos oficiales que dictan que en diciembre iniciará de forma organizacional la elección del siguiente año (aunque políticamente está de forma permanente desde esta semana y hasta las designación de las candidaturas), se cuenta con lo exacto para concluir las administraciones.

En esta etapa es común que algunos gobernantes apremien en todos los aspectos a su equipo para que salgan todos los pendientes y para cerrar con broche de oro la labor iniciada años atrás.

Por tanto, también es una época en donde todo se inaugura, desde la obra más pequeña hasta la más fastuosa; donde se ven la mayor cantidad de apoyos y en donde se trata de cumplir y enmendar hasta la última voluntad del ciudadano que apoyó desde campaña.

Esta práctica común entre gobernantes que ven a futuro el capital político o que desean colaborar con su partido político cerrando de forma decorosa su actuación para que se continúe otorgando la confianza electoral a su sucesor o sucesores o sucesoras se da en todos los ámbitos.

¿Qué tan rentable sigue siendo el buscar cerrar a tambor batiente una administración gubernamental cuando las últimas elecciones nos han enseñado que la gente vota más con el corazón que con la razón o en su caso más por necesidad que por voluntad?

Abrir caminos, dejar obras por todos lados, inaugurar proyectos que a lo mejor no se les da el seguimiento la seriedad necesaria pues se termina la administración, son algunos riesgos a los que todo gobierno se somete cuando intenta cerrar de manera grande su ciclo.

El costo político que pueden traer consigo los errores que se tengan en la planeación y ejecución de obras sociales, planes en municipios y promesas incumplidas puede ser determinante para 2016; y sí, se tiene que ver con los ojos electorales pues solo así se entiende que se muevan las aguas de la política cuyo componente básico son los acuerdos, el diálogo, y se supone que de ahí las buenas prácticas en la administración de los recursos. La política pública al servicio de la gente, como dirán ya en slogans de campaña el siguiente año.

De este modo, analizando las etapas finales de los gobiernos en Hidalgo, entre menos errores cometan mejor les podrá ir en las urnas a sus partidos para 2016. Entre mejores cuentas entreguen a la ciudadanía tendrán más posibilidades de colocarse no solo como opciones políticas sino como parte importante del capital partidista para operar el siguiente año.

Nadie debe ilusionarse con el fin de las administraciones; las elecciones no garantizan un mejor futuro y eso lo hemos comprobado una y otra vez. El asunto debe recaer tanto en ciudadanos como en gobierno, no nos dejemos cegar por la política partidista, y sí, busquemos los menores errores para dejar las cosas bien.

eduardogonzalez.lopez@milenio.com

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