Intelecto Opuesto

El ejemplo del Panal

Un partido que en Hidalgo quizá mantiene un bastión importante y que es ejemplo a nivel nacional para sus correligionarios es Nueva Alianza.

Con 480 mil 581 afiliados válidos según las cifras del entonces IFE en 2013 y que apenas tendrían que ser actualizadas por el recién creado Instituto Nacional Electoral, el llamado Panal reúne a poco menos de una cuarta parta de esa militancia en Hidalgo. La otra gran aglomeración de neoaliancistas está en Puebla, y quizá en Estado de México.

Desde que fue concebido como la Asociación Ciudadana del Magisterio, el grupo político constituido como asociación por la gente que operaba en el SNTE a nivel nacional, es el partido político que más rápido ha crecido en la historia de la política mexicana si se compara con el tiempo desde que fue registrado y el presente que vive, con la cantidad de gobiernos a los que se ha allegado vía las alianzas electorales y la cifra de representantes con la que cuenta a nivel nacional.

En Hidalgo, en estos últimos 6 años he conocido a por lo menos dos de los líderes de Nueva Alianza, uno el profesor Fernando Flores Pérez, quien sin ser un personaje mediático logró posicionarse desde su llegada a la dirigencia de la institución y luego en el Congreso local como diputado hidalguense, tuvo en sus manos el poder de haber influido en una elección a gobernador, la de 2010.

El otro, Heriberto Martínez Santiago, el último panalista del grupo de la ex dirigencia sindical de la Sección 15 del SNTE, quien tuvo que torear el inicio de la campaña en contra de quienes desfalcaron el gremio y tuvo que sacrificar su propio puesto para no ser linchado en medios.

Sometidos a presiones, siempre externas, siempre del gremio magisterial, de conflictos en la SEPH, de decisiones alternas, a veces desde las esferas más altas del poder, los maestros han sabido adentrarse a la política de todas las formas posibles.

Contrario a lo que ocurre con PAN y PRD, cuyas derrotas los han avasallado en Hidalgo, el partido “turquesa” ha sabido sortear los problemas, las crisis internas (una fulminante con el encarcelamiento de una de sus líderes, Mirna García, y con la persecución mediática de los ex líderes Moisés Jiménez y Alejandro Soto), así como gravitar en torno al poder en el estado, en los municipios e incluso al interior de su propia organización sindical.

¿Es el único partido con sindicato? Le pregunté alguna vez a un renombrado líder panalista. No –me dijo-, es el único sindicato con partido. Y tiene razón. La fuerza que un gremio impregna sobre los suyos, es muy distinta a la que puede darse con la lealtad de palabra en la política, o con el tradicionalismo de urnas, pues en el caso de los sindicatos, pase lo que pase, siempre se va a pertenecer a ellos (a menos de que seas expulsado).

En Hidalgo, el Panal tiene una gran oportunidad de consolidarse como la segunda fuerza política, por encima del PAN y PRD, por lo que no deben echar en saco roto a sus recién nombrados candidatos a diputados federales.

eduardogonzalez.lopez@milenio.com