Intelecto Opuesto

Un desaire grave a México

Ayer concluyó la XXIV Cumbre Iberoamericana en Veracruz donde los principales líderes de países del continente y España terminaron hablando de redefinir el curso del desarrollo y progreso de los pueblos, sin embargo no se definió una agenda en particular y las críticas se centraron en la violencia que vive México, las zonas fronterizas, la migración y todos los fenómenos provocados por la crisis económica de América Latina.

Sin las dos potencias del cono sur, Argentina y Brasil, sin Bolivia y Venezuela, sin la izquierda de Nicaragua y ante la falta más grande, la de Raúl Castro y Cuba, el gobierno de Enrique Peña Nieto se centró en detallar vía el mandatario nacional que de manera privada los jefes de estados revisaron las tareas y mecanismos a incorporar para que la juventud tenga mayores espacios de realización, para mejorar el acceso a la educación, mayor prosperidad, inclusión y mayor crecimiento económico.

A pesar de las buenas intenciones del Presidente Peña Nieto, los discursos no opacaron la evidencia de la crisis social y de credibilidad, de preguntas sobre cómo está el país, de consejos para poder salir adelante y de ofrecimientos vanos de ayuda para nuestra nación.

Quizá la más seria, la más atinada, la de quien viene siendo la mente más lúcida dentro de los mandatarios de América, la de José Mujica quien miró a Enrique Peña de frente y dijo: “sé que está en dificultades, pero las dificultades si no las supera la democracia no las supera nadie”.

El Presidente Peña lo miró y sonrió, agradeció como cuando un viejo aconseja a un niño y eso, en mi opinión querido y apreciado lector, es una de las anécdotas más trascendentes a contar en los últimos años.

Y no por el sentimentalismo, sino porque en realidad una persona que logró posicionar a su nación (sí, sumamente más pequeña que la nuestra) en el panorama mundial por su apertura en Derechos Humanos, en refugiados, en legalización de las drogas, en temas de economía internacional, en educación y en muchos más, le da una lección al Presidente de México como en ningún otro tiempo. Y la respuesta nacional, impresionante, aceptada, asumida.

Peña se lleva de aliado a Mujica, pero también reforzó lazos con Juan Manuel Santos de Colombia –quizá el más cercano a México-, a Michelle Bachelet de Chile y al bloque centroamericano que está con el país.

Sin embargo, como expresó ayer Jorge G. Castañeda en el noticiero de Carlos Zúñiga en Milenio Televisión, la inasistencia de 6 mandatarios de países importantes para América es un “desaire grave” pues más allá de no haber aparecido en el evento, no mostraron señal alguna de querer vincularse con los nuestros, con nuestros problemas, con nuestra crisis, con nuestro cierre de año fallido. De todas formas, ellos también tienen sus propios problemas y sus propios muertos y desaparecidos.

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