Intelecto Opuesto

Lo que decida el Presidente

Todos hablan sobre renuncias, sobre cambios en el gabinete federal tras la fuga del Chapo Guzmán del penal del Atliplano. Tras dos conferencias nacionales, al secretario de Gobernación no se le deja de cuestionar respecto a si permanecerá en su encargo o declinará en horas previas al retorno del Presidente Enrique Peña Nieto al país tras haber estado de visita oficial en Francia.

Son estas horas, las del retorno del mandatario nacional, las que han consumido a medios y circulo político. Incluso, al estar leyendo estas líneas posiblemente ya hubo determinaciones desde el avión presidencial.

Una vez cambiado el chip diplomático, el Presidente debe volver a la realidad, a su realidad, a nuestra realidad. Y no es que haya estado fuera de ella, sin embargo sí estaba ausente.

Atestiguar la mayor de las crisis en materia de seguridad de su administración desde otro continente debe tener sus bemoles. No solo es decidir a diestra y siniestra desde la video llamada o asumir los riesgos tras leer la prensa a distancia o las redes sociales incendiándose en todo el mundo, la verdadera estrategia podría comenzar a partir del aterrizaje de Peña Nieto en el país.

Seguramente sí, habrá cambios, habrá rotaciones, no se sabe aún en que niveles pero es necesario ajustar la máquina cuando esta se avería.

Los rostros y opiniones de los principales involucrados también reflejan el desconcierto que debe existir al seno del gabinete de seguridad. Ni ellos deben saber cuál será su futuro. Por más que conozcan al Presidente, por más que sean de su primer perímetro o que se les tengan todas las confianzas, el hecho de haber dejado marcada a la administración federal por el resto del sexenio es algo que deberá resolver y asumir alguien.

Al aterrizar en México, Peña debe asumir costos también. Como el jefe del Estado, es tan responsable de las estrategias de seguridad como los propios encargados a las que se las encomendó. También están las fuerzas armadas, hasta ahora ajenas a todo señalamiento y culpa. Qué cuentas tienen que rendirle al Presidente; el momento es ahora.

Una evaluación urgente y pertinaz deberá ser el consejo en estos momentos para el Presidente; la tarea diplomática terminó, se cumplió con la invitación en París y se puso a México en donde se quería: un país noble y con enorme riqueza que le abre las puertas al mundo.

La fuga del Chapo empañó parte pero no todo. Toca ahora a las autoridades el responder a la demanda popular de seguridad y justicia, pendientes que están, al parecer, desde 2014 con Tlatlaya y Ayotzinapa; ahora, en 2015, el Chapo Guzmán puso en riesgo lo obtenido por el Presidente y su gabinete en estos años de trabajo.

La obstinación será ahora dar con el capo. Atraparlo y presentarlo con vida; aún así, el juicio popular ha recaído sobre Osorio, Rubido, Arely Gómez y desde este día, en el Presidente que regresa al país para ver cómo le hacemos para salir de esta nueva situación.

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