Intelecto Opuesto

Se pagó costó político

A casi una semana de las elecciones hidalguenses, ya son diversos actores políticos importantes quienes coinciden en que se debe reflexionar al interior de los partidos no solo por los resultados obtenidos sino por las formas en como se llegó a esta situación.

Tanto en el PRI, como en el PAN y PRD, que son las fuerzas políticas de más arraigo en la entidad, se ha hablado de reestructura. No es la primera ocasión, ni la última en la que enfrentarán resultados positivos o adversos, y por ende, es congruente que señalen las áreas a mejorar en sus organizaciones.

Incluso el gobernador Francisco Olvera Ruiz, se pronunció por primera vez desde el domingo pasado del tema de los comicios, y los resultados que arrojaron. Y es que ante la reconfiguración del mapa político estatal, el mandatario llamó a revisar la situación y observar los detalles que dieron paso a lo ocurrido, esto en su partido, el PRI, de donde aclaró que al dejar la titularidad del Ejecutivo pasará a ser un militante más.

También Alberto Meléndez, dirigente estatal del PRI, ha hecho lo propio para dejar en claro la postura de revisar cada uno de los resultados y sus particularidades, estrategia orientada a no resquebrajar lo construido en meses pasados y con miras a levantarse para siguientes elecciones.

Incluso, PAN y PRD han llamado al interior de sus partidos a poder tener un análisis minucioso de lo que debe ocurrir con el futuro de sus estructuras, y más allá de que se vayan a impugnar resultados o de que se festeje que por primera ocasión se ganó más (como ocurrió con AN), son mesurados y saben que igual se falló en muchas cosas, sobre todo de cara a la ciudadanía.

De hecho los partidos y sus candidatos dejan esta contienda con una deuda que no se subsana con videos y mensajes en redes sociales, ni con agradecimientos en general; se debe pagar el costó político de las derrotas en las urnas dando la cara ante los órganos partidistas.

Lo mismo con lo candidatos al gobierno del estado, quienes no ganaron e insisten en judicializar la elección, deben primero poner en la balanza qué hicieron mal y qué dejaron de lado, presentarse ante sus militantes y seguidores, ante sus dirigencias y aclarar muchas cosas.

El costo político debe ser tomado en cuenta no como una sanción divina o un mandato irrefutable; debe ser una cuestión hasta ética en donde quienes no se ganaron la confianza del ciudadano se hagan a un lado para dejar que otros lo intenten y lo trabajen.

De la derrota se debe aprender en los partidos que no hay que subestimar a la gente, ni pensar por ellos y mucho menos tratar de infundirles algo que no es posible. La gente hoy quiere no solo honestidad en cargos, sino una claridad en ideas y planteamientos que los dejen satisfechos para acudir a las urnas. De ésta elección surgen muchas lecciones, no deben echarlas en saco roto.

eduardogonzalez.lopez@milenio.com