Intelecto Opuesto

Nos convertimos en animales

El hombre como especie que evolucionó por encima de las demás habitantes del planeta tierra parece haberse estancado tras largos periodos en los que encontró la incomodidad de su propia existencia.

Al parecer, los orígenes de nuestra creación no sometieron al escrutinio de la producción el término de caducidad, ni la calidad del producto, y así como nuestro cuerpo –la otrora máquina perfecta- puede fallar en cualquier momento, también nuestra mente y pensamientos.

Las acciones resultantes de esa conciencia que se llega a distorsionar por ¿errores del sistema? o cualquier otra provocación del pensamiento que abruma a nuestra mente brillante, es la causa de todos los males que padecemos.

La ira humana, el ingrediente de toda explosión, es lo que nos hace mover más rápido las pulsaciones del mundo y sobre todo nos acerca a lo que llamamos los últimos tiempos. De qué, no lo sabemos, pero suponemos que puede tratarse de un fin trágico, fulminante, donde nadie o nada importe.

Las naciones, sus gobernantes, sus habitantes, su descendencia, no supimos controlar los impulsos propios de la forma de vida que adquirimos; de los estilos de vida que asumimos y a los que hemos sido sometidos desde tiempos inmemorables.

Arte, religión, creencias varias, formación de inteligencia, ideologías, administración de la riqueza natural, educación, salud, seguridad, comida, vida y muerte. Todo lo que nos representa y lo que hemos tratado de entender para darle un mejor uso, no parece habernos servido de mucho.

No sólo es un sitio determinado en el que vivimos nuestra parte de vida en la existencia sino que, en general, parecemos haber encallado en el círculo evolutivo y estar a la espera de la regresión.

Escenas de violencia nos parecen normales, momentos de crudeza como la guerra y las desapariciones se nos presentan como el día y la noche. Nuestros ojos no se cansan de ver cosas que jamás pensaron que verían, por eso nos cuesta asimilarlas.

Puede que sea el sistema, puede que en parte sea uno mismo, pero el conjunto de factores resulta en algo que no nos satisface como debería. Un sitio como el que tenemos, desaprovechado, dejado de lado, humillado y ensuciado, nuestra casa en el sistema solar.

Nadie nos enseñó el siguiente paso y por eso nos dejamos ir como hojas en el agua; suponiendo que los caminos que tomaremos sean los correctos, aún sin conocer qué es lo bueno y qué es lo malo. Nuestra vida parece valer poco en la actualidad, nuestra realidad nos lleva a pensar en que debemos obedecer para ser mejores. Nuestras canciones sólo suenan en silencio –curiosamente- dentro de nuestros oídos, guardadas en aparatos creados para almacenar emociones.

Perdón, pero nos estamos convirtiendo en los animales en los que originalmente éramos, sin grado de moral o razón.

*Breve ensayo por la realidad.

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