Intelecto Opuesto

Sin coaliciones no habrá elección

Se habla mucho del asunto de la unión entre fuerzas políticas siempre en la antesala de una elección; cuando no hay comicios cercanos, los representantes partidistas se tiran hasta con la cubeta. Después, se abrazan y hasta se ayudan.

El oficio político es muy ingrato para la mayoría pero tal parece que ni en la mismísima Grecia de la antigüedad, ni en la civilización actual con países que se jactan de ser mayormente democráticos que los demás, sobre todo en comparación con los de América Latina, se puede avanzar sin negociación, sin ceder un poco de terreno, sin dar o recibir algunas mentadas, sin acuerdos sobre, debajo y por encima de la mesa.

Por ello, el pensar que una elección sin aliados es buena suele llevar todo al fracaso, al abismo del abstencionismo y de la recesión ciudadana, pues se deja de participar y de involucrarse en asuntos públicos cuando ve pocos ánimos, muchas puertas y muy pocas salidas.

¿Cuál fue el supuesto éxito de Jaime Rodríguez "El Bronco" en Nuevo León para llegar a la gubernatura sin aparente apoyo de ningún círculo del poder? que se alió con la gente correcta en el momento correcto. Es decir, si uno piensa que aliarse es solo firmar un convenio político entre partidos y que uno acatará lo que otro diga o que los votos de facto se suman a la cuenta de otro y así, están viendo la planeación electoral con una máscara de felicidad, y de las de manufactura china.

La realidad es tan discordante con el acontecer político, que mientras pobres y ricos sobreviven y se soportan en las calles, clasemedieros y juniors se retroalimentan y destruyen día a día en redes sociales y oficinistas "Godínez" se masacran con "wannabes" a líderes sociales y políticos en antros y cafés, en las oficinas de los partidos políticos se permite hablar igual con el de derecha que con el de izquierda; trabajar con el de centro y salir a comer con el más rojo de los olvidados.

Mientras México termina dividido en sus castas novohispanas que perduran hasta nuestros días, los dirigentes, líderes y militantes de partidos políticos pueden mezclarse unos con otros, pues todos persiguen los mismos objetivos: ganar elecciones, gobernar y administrar pueblos, municipios y estados, y estar sentados en las grandes tribunas legislativas del país. No hay como ordenar y ser obedecido.

Luego entonces, en estados como Hidalgo que se llevarán a cabo comicios complicados por ser la primera ocasión en que se compita para gobernador, diputados locales y presidentes municipales, quien o quienes no busquen alianzas y acuerdos tanto en lo formal como en lo informal se verán en desventaja y quizá firmen su derrota anticipada.

No es la primera vez que lo vemos; pasó en el 2000 con Vicente Fox quien logró derrotar al PRI y obtener alternancia en el país gracias a "acuerdos"; lo mismo en 2006 con Felipe Calderón; lo mismo con Enrique Peña Nieto en 2012 y lo vemos en cada que hay elección en estados del país.

eduardogonzalez.lopez@milenio.com