Intelecto Opuesto

Las claves de la Reforma Energética

Tras la aprobación de la Reforma Energética en la Cámara de Diputados en un plazo récord de menos de 24 horas, quedó asentado el cambio constitucional que, dicen los legisladores, el país requiere para un mejor desarrollo.

Con ello, afirman, se podría incrementar la producción de petróleo en cerca de 1.5 millones de barriles de crudo diarios adicionales para 2025, lo que representa un aumento de 60 por ciento respecto de la producción actual; para que entendamos mejor, más petróleo es igual a más dinero para México.

El detalle, dicen otros diputados –los que se opusieron- es que los artículos transitorios trastocan derechos laborales y privatizan a Pemex y la CFE.

¿Qué dicen estos artículos? En los transitorios se prevé que la ley establecerá la forma y los plazos, los cuales no podrán exceder dos años a partir de la publicación del decreto, para que los organismos descentralizados denominados Petróleos Mexicanos y Comisión Federal de Electricidad se conviertan en empresas productivas del Estado. Se prevé en su régimen transitorio que las leyes respetarán en todo momento los derechos laborales de los trabajadores que presten sus servicios en los organismos, dependencias y entidades de la Administración Pública Federal dedicadas a las actividades de exploración y extracción del petróleo y de los hidrocarburos sólidos, líquidos o gaseosos, así como en las distintas actividades a cargo de la CFE.

Según la propia reforma, que hasta este día se puede leer con calma en los despachos legislativos, dicha medida tiene el objetivo de evitar afectar a los trabajadores que actualmente prestan sus servicios tanto en Pemex y sus organismos subsidiarios, como la CFE; ello, con miras a sentar las bases de una adecuada interrelación entre dichos organismos y las empresas privadas, que a partir de la entrada en vigor del decreto podrán participar en la ejecución de la exploración y extracción del petróleo y demás hidrocarburos que se encuentren en el subsuelo de la Nación.

Se crea el Fondo Mexicano del Petróleo para la Estabilización y el Desarrollo, cuya institución fiduciaria será el Banco de México y tendrá como objetivo, en los términos que establezca la ley, recibir, administrar y distribuir los ingresos derivados de las asignaciones y contratos a que se refiere el artículo 27 de esta Constitución, con excepción de los impuestos.

Y se faculta a la Secretaría de Energía para que, con asistencia técnica de la Comisión Nacional de Hidrocarburos, se encargue de adjudicar a Pemex las asignaciones a las que se refiere el artículo 27.

Quizá faltó menos retórica a la situación escrita en los cambios constitucionales, pues para efectos prácticos la gente requiere saber si esto: a) le afectará al bolsillo, b) les dará empleo, c) habrá mejores salarios en el país. Lo demás, si los contrata Petrolite o Shell o Pemex o la CFE, es lo de menos.

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