Intelecto Opuesto

De choferes y plantones

Arrancamos la semana a la antigüita, en domingo, con noticias tan impactantes como inverosímiles en esta la Bella Airosa, capital del estado de Hidalgo. Pues desde este domingo 16 de agosto, se pone en marcha el nuevo sistema de transporte masivo, Tuzobús, que reemplazará a las tradicionales “peseras” y colectivos que circulaban por el boulevard Felipe Ángeles y se internaban en prácticamente todos los rincones de Pachuca y la zona metropolitana.

Ante ello se ha hablado como nunca del tema desde hace varios meses, y en estas últimas semanas, ha sido charla obligada en el trayecto de los colectivos, en calles y en el seno de la familia.

A pesar de que la labor de difusión entre medios de comunicación, el propio gobierno y las instancias encargadas de echar a andar el proyecto comenzó desde hace casi 2 años, la mayoría de la gente intenta resolver sus dudas del Tuzobús en horas previas a su inicio. Incluso, se cuestiona en redes sociales sobre aspectos que en teoría ya debían estar superados. Ni modo, esto será a la mexicana.

Al inicio del sistema de transporte se suma la eterna doble moral que tanto nos daña como sociedad; y es que, después del dolor queremos compasión. Me refiero a que nos quejamos del transporte público, sus choferes y el servicio en general. Y ahora que dejarán de brindarlo, nos compadecemos de los trabajadores que perderán su empleo, a los mismos que desdeñamos y que mal miramos por mucho tiempo. Ahora los cobijamos. 

Y en efecto, el Tuzobús –por decirlo palabras más, palabras menos- es un proyecto que incluyó a muchos nuevos trabajadores y excluyó a muchos otros que ya estaban en el medio del transporte. Las causas son tan diversos como que unos no pudieron entrar por los requisitos; otros no les interesó la oferta y a otros de plano ni se les tomó en cuenta para nada. El caso es que el sistema está listo para operar desde este día y hasta que la gasolina nos alcance.

¿VALIÓ EL ESFUERZO?

La Plaza Juárez, el espacio público por excelencia en las inmediaciones del palacio de gobierno, fue liberado ayer de un plantón de 101 días, cortesía Antorcha Campesina, organización política y social que persigue gestiones para realizar obras y entregar apoyos a quienes se integren a sus filas a cambio de entrega de tiempo en vida.

Ayer, su en Hidalgo, líder Guadalupe Orona, dijo que habían llegado a un acuerdo con las autoridades para cumplir peticiones de pavimentación, electrificación y una obra en materia de salud; además de incontables cosas que van desde una banqueta, una ayuda funcional, plantas de café y dinero.

Es curioso que siendo parte de lo que un gobierno debería realizar, se tenga que tener de intermediaria a una organización como lo es Antorcha, que como es bien sabido, cumple funciones de sparring para el PRI o el PRD en municipio del estado, con jugosos dividendos que se transforman en poder social y también político.

 

eduardogonzalez.lopez@milenio.com