Intelecto Opuesto

Los caminos del Chapo

Por aire y tierra, quizá por mar ya en estos momentos, Joaquín Guzmán Loera alías “El Chapo”, es nuevamente el hombre más buscado en México, y el enemigo público número 1 de la justicia norteamericana, como en el caso de Chicago.

Desde ayer, las entidades aledañas al Estado de México, como el caso de Hidalgo, Puebla, Tlaxcala,  Querétaro y Michoacán –incluida la franja de tierra caliente con Guerrero-  fueron alertadas para que policías municipales, estatales y fuerzas federales desplegaran un operativo de proporciones apoteósicas a fin de dar con el líder del Cártel de Sinaloa.

¿Por dónde se pudo haber fugado el Chapo para salir del municipio de Almoloya en el Estado de México y qué ruta pudo haber tomado? Es lo que trata de ubicar y ocupa a las autoridades durante las últimas 24 horas.

Sin embargo es necesario pensar lógicamente en un asunto en el que se involucraron versiones tan inverosímiles como supuestamente reales pues desde la afirmación de que evadió el penal del alta seguridad por un kilométrico túnel que nadie conocía, que nadie había visto nunca en la historia de dicho recinto penitenciario ni fuerzas militares que por ahí deambulan ni tampoco policías municipales de la zona, mucho menos los estatales mexiquenses.

Aún así, Guzmán Loera salió bien librado de su periplo subterráneo y volvió a la superficie como mago, como personaje de película, y los demás observamos fotografías de un pequeño espacio como el de una toma del drenaje público por donde aparentemente subió y también otras imágenes en donde se contempla tubería de 4 metros de diámetro que es empleada en construcciones de infraestructura pública y en donde también aparentemente entró el Chapo para posteriormente con astucia se sobrepuso a toda adversidad para conseguir su objetivo.

Entiendo como nunca antes al gobierno de Enrique Peña Nieto, a sus secretarios y a sus funcionarios en materia de seguridad. ¿Qué diantres es esto? ¿De qué guión o script terrorífico se planeó este estropicio de proporciones desastrosas?

El Presidente Pela calificó el hecho desde Francia como una afrenta al Estado y como nunca lo es. Más allá de que sea recapturado o que viva feliz y libre para siempre, lo logrado por Guzmán Loera evidencia que ni la prisión ni la justicia en México son suficientes para acabar con la corrupción, con el desacierto de no hacer las cosas de forma eficiente y eficaz. Hoy más que nunca se requiere de autocrítica, de evaluación y de congruencia a la hora de tomar las decisiones.

No se trata de embestir al país y a su gente, a sus poblados y comunidades, con toda la fuerza del estado para acabar con la delincuencia; se trata de brindar las oportunidades y repartir de forma igualitaria la riqueza y el desarrollo con que se cuenta. Mientras siga la pobreza y la carencia de calidad de vida, los Chapos seguirán por doquier, en cada estado, en cada municipio y en todas las esferas de la sociedad. “Todo mundo está en esto”, recién escuché en un reportaje internacional que develó la manufactura de drogas en el país. Lamentable. 

eduardogonzalez.lopez@milenio.com

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