Intelecto Opuesto

La basura en Hidalgo

Uno de los temas más importantes dentro del cuidado al medio ambiente y que sigue siendo un gran pendiente de los gobiernos es la recolección de los residuos sólidos urbanos, su tratamiento y depósito.

Con la nueva Normatividad ambiental del gobierno federal para la Megalópolis de la cual Hidalgo forma parte, se abre un debate sobre si el cuidado al medio ambiente se debe centrar únicamente en la calidad del aire o debe ampliarse a todos los ámbitos como suelo, industria, energía y nuevas tecnologías.

Y es que, de qué sirve pues mantener una estricta verificación vehicular y tener a raya a todo a quien ingresa a una ciudad u otra si hay degradación, calentamiento, deforestación, polución por industria y desechos, entre otros múltiples factores de la contaminación.

Hidalgo si bien es un estado que no presenta altos índices de referencia en cuanto a emisiones contaminantes por combustión de motor, sí tiene una fuerte degradación de suelo producto de la basura y su falta tratamiento, así como de los depósitos a cielo abierto, clandestinos y en reservas naturales.

Hasta principios de 2015, más de la mitad de los municipios de Hidalgo reportaban dificultad en el destino final de sus desechos sólidos urbanos, al no contar con un relleno sanitario y depositar, en la mayoría de los casos, su basura en tiraderos a cielo abierto.

Por el trabajo de los actuales ediles que están por dejar los cargos el próximo mes de septiembre, el panorama parece haber cambiado poco o nada o quizá empeorado.

Según datos de la Secretaría de Medio Ambiente del estado, de las entre 200 y 300 mil toneladas diarias que se generan de desperdicios, sólo 40 por ciento tienen un correcto tratamiento, el resto termina incinerada y contaminando ríos, entre otros males.

Hasta el año pasado, se informó que se estaban construyendo depósitos de correcto manejo de residuos en Metepec-Agua Blanca, en el que se tenía el plan de depositar desechos cuatro municipios más, hasta la fecha poco o nada se sabe más allá de que hay denuncias por tiraderos clandestinos en la sierra Otomí Tepehua.

En Pachuca y la zona metropolitana, el tema es aún más grave pues de las casi 500 toneladas al día que se generan de basura, no hay un control, registro, tratamiento, separación, peso o algo que dé muestras de lo que se puede reciclar.

Se tiene un relleno sanitario que cada vez pierde más vida útil y en poco tiempo tendrá que ser clausurado, además de que es a cielo abierto.

Si a eso le agregamos el pésimo sistema de recolección la cosa se agrava; en la capital el tema toma tintes agudos pues mientras concluye el actual periodo de gobierno y con él la concesión a una empresa que jamás pudo controlar el tema de la basura (Cambio Verde), por lo que vemos calles con basura, días y hasta semanas sin que pase un camión recolector y pérdidas económicas y ecologícas para todos.

El sindicato de trabajadores de Pachuca, al mando del líder y mesías undergound, Percy Espinosa, se alista para recuperar el control del tema de la recolección de la basura con la administración de Yoli Tellería del PAN a partir de septiembre. Poca mejoría o algo novedoso se puede esperar entonces.

eduardogonzalez.lopez@milenio.com