Intelecto Opuesto

No basta la ley anti "bullying"

La última semana el tema que movió a México no fue la economía, ni las obras y acciones del gobierno, sino las denuncias y casos expuestos sobre la violencia en salones de clases y entre estudiantes de educación básica y media del país.

De acuerdo con datos presentados por la Comisión de Derechos de la Niñez del Congreso de la Unión, en México, seis de cada 10 niñas y niños es víctima de algún tipo de violencia, y según datos del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), el 62 por ciento de menores de edad del país sufre maltrato en algún momento de su vida, 10.1 de los estudiantes padeció algún tipo de agresión física en la escuela, 5.5 fue víctima de violencia sexual y 16.6 por ciento de agresión emocional.

Es decir, según las cuentas oficiales que toman para su estadística las denuncias presentadas, seis de cada 10 niños y adolescentes son víctimas o lo han sido, de bullying o acoso escolar.

¿Cómo es que el nivel de violencia o agresiones en los salones de clases ha ido al alza con el paso del tiempo? ¿Exista una medición para interpretar el hecho de que antes no había niños muertos, al menos no tantos, producto de golpizas disfrazadas de juegos en los salones de clases o a las afueras de un plantel escolar?

Recuerdo no más de 3 episodios en más de 20 años de vida escolar en donde, sí, efectivamente, había peleas atrás de las canchas de la secundaría, o en el parque de la esquina a la salida, y ni que decir de la guerrita de banditas entre grados. Todo eso siempre ha existido en la vida de los estudiantes mexicanos; sin embargo, encuentro una respuesta clara en el actual nivel de violencia y sangre fría que demuestran niños y niñas que agreden a otros como vemos casi a diario en denuncias de videos subidos a Internet.

Ayer, el gobernador Francisco Olvera Ruiz, señaló que Hidalgo trabajará de manera seria en el tema de la prevención de la violencia en las aulas escolares, empezando por el llamado a los padres de familia a vigilar la conducta de los menores y a saber distinguir los problemas y su magnitud.

“Hemos encontrado que atrás de cada niño que ejerce el bullying siempre hay una familia disfuncional o con violencia. El tema no nada más es la vigilancia en las escuelas, sino la atención a los niños y revisar cual es su circunstancia en el hogar”, mencionó el mandatario; y es precisamente ese factor: la violencia, la que desata escenarios como los que se han venido denunciando.

Por desgracia, los últimos años en México han sido de constantes flagelos sociales que han permanecido y con los que han crecido las nuevas generaciones: narcotráfico, violencia desatada en todas las regiones del país, peligro y riesgo de secuestro y homicidio, crímenes de todo índole con una misma característica: la violencia.

Es importante pues, que fijemos la atención en aspectos como el desarrollo emocional de los niños y niñas, cómo están tratando de llamar la atención, de desenvolverse en la vida escolar y por qué están asumiendo esos patrones de agresores y agresoras.

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