Intelecto Opuesto

Sin balones no hay remates

Los Tuzos del Pachuca se quedaron a escasos minutos de los penales para definir al campeón del futbol mexicano. Anoche, en el Estadio Hidalgo se vivieron emociones y contrastes en una final que nadie esperaba, pero de la que todos hablaron durante una semana.

Los equipos del Grupo Pachuca robaron la atención en esta parte final del semestre futbolístico y es por eso que se les reconoció desde diversos espacios su aportación al deporte de las patadas.

Sin embargo, se debe reconocer que ninguna gloria deportiva dentro del futbol alcanza cuando no se trata del equipo estelar o estrella. No es que los demás no lo sean, pero en el caso de Pachuca, de la ciudad y en general del estado de Hidalgo, son los Tuzos quienes ocupan esa posición de honor dentro del escalafón de la organización empresarial y deportiva que dirige Jesús Martínez Patiño en asociación con Carlos Slim e inversionistas.

En efecto, ganó el corporativo. Pero no es lo mismo –reitero con todo respeto- un bicampeonato del León, a uno de Tuzos, para la propia directiva.

Quizá por la lejanía, quizá por el poco tiempo en que llevan de la mano los proyectos, pero el caso de que los de Hidalgo hayan irrumpido de gran manera en el futbol mexicano, deja un gran sabor de boca para futuras generaciones.

El análisis posterior a la fiebre futbolera es un poco como lo que ocurrió en el campo de juego. Pocos balones al área, poca probabilidad de remates; poco juego de conjunto, menos posibilidad de anotar en el área contraria.

La fórmula del éxito en el Grupo Pachuca se ha da de diversas formas por más de una década; han aprendido a retomar y fundar proyectos en los que, como en el campo, sin balones al área no hay remates.

En el último año en especial, la teoría de los buenos negocios los ha llevado a contar con espacios de éxito como lo son todos sus equipos profesionales: Estudiantes Tecos, finalista de Ascenso MX, Linces de Tlaxcala, campeones de Segunda División el semestre pasado y quienes se quedaron a un paso de la división de plata en México; sus dos equipos en primera, bicampeón y subcampeón.

Sólo resta pulir algunos aspectos para que el trabajo no sea en vano y que se puedan tener resultados similares o mejores en el siguiente semestre. A Pachuca, se le pedirá pelear el siguiente campeonato de manera obligada. A León, defender y buscar un histórico tricampeonato en México. A sus demás equipos, consolidar proyectos de formación y darle juego a sus valores y talentos.

Por otro lado, la afición de todo el país, comienza a apreciar un tipo de futbol diferente al que por años hemos visto desde las televisoras predominantes en México. Si bien nadie es el mejor ejemplo, como en todo, mientras exista mayor competencia, se mejorará el producto.

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