Intelecto Opuesto

Apuntes del 2016 (II)

Lo que todo México esperaba se cumplió. No tuvimos que pasar más horas de incertidumbre hasta el 1 de enero de 2017, cuando ya se nos anticipó el gobierno federal para anunciar los incrementos a los combustibles, situación que desde ayer desató la polémica y comentarios en contra.

Iniciamos el año con ajustes de precios e inflación y lo cerramos con el clásico gasolinazo; la reforma energética que tanto defendieron a capa y espada, y que impulsaron férreamente desde el Congreso de la Unión el PRI, PAN e incluso el PRD, y también el Verde y Nueva Alianza, solo les duró un semestre en 2015 cuando se detuvo el incremento mensual de centavos al precio de la gasolina.

No es necesario ser un economista para entender que la crisis económica internacional, la inestabilidad de los mercados y la especulación financiera han desatado los cambios que nos afectan, pero una cosa (diría el Cochiloco) es una cosa y otra cosa es otra cosa.

Los últimos 30 años la economía mexicana no ha mantenido un crecimiento sostenido, e incluso en periodo ni siquiera ha registrado crecimiento alguno, lo que nos hace más que una economía sin producción, una nación desacelerada y sin aprovechamiento.

En los últimos años, México ha sido el país con menor cifra en indicadores de fortaleza económica interna y nacional. Si bien sí hay inyección de capital privado, éste es el producto de esfuerzos particulares que dejan dividendos solo a inversionistas, socios y gobiernos; lo que deja fuera de la escalera económica a los millones de mexicanos y al propio país.

De acuerdo con cifras oficiales, de 1981 a la fecha, países como Chile en América o Irlanda en Europa, que son comparables a México en producción, pero con menos extensión y población, tuvieron un crecimiento de 4.2 al 4.9 con respecto a su economía; México, en dicho periodo solo presenta una alza del 2.4 por ciento.

Si nos remontamos más, de 1950 a 1980 el país creció 6.5 por ciento en economía y hasta 3 por ciento en producción interna, lo que nos mantenía como una de las naciones con mayor futuro del mundo; a la fecha, no queda nada de aquellos bellos recuerdos: sin petróleo, sin energía suficiente, sin aprovechamiento del campo, mucho menos del territorio, mucho del mismo ya vendido a particulares.

México se sostiene del comercio y del turismo, de la venta de productos de importación a las empresas del continente, y muy poco a las de Europa o Asia; nuestro anclaje al aliado comercial Estados Unidos, nos mantiene en una dependencia que nos ha dañado más de la cuenta.

El costo de las gasolinas para 2017, solo es un reflejo de lo que hemos permitido como país respecto a lo que podríamos tener con lo que había sido nuestro; ahora muchos pensarán que el plan de tener más refinerías no era tan descabellado. Ni modo.

eduardogonzalez.lopez@milenio.com