Intelecto Opuesto

¿Por qué apoyan al TPP?

El multicitado Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP) es un tema desconocido para la mayoría de los mexicanos. Sin embargo, del 6 de octubre a la fecha, cuando el Presidente Enrique Peña Nieto firmó la incorporación del país a dicho acuerdo global, comenzaron una serie de declaraciones de personajes de la política y la esfera pública empresarial en torno al mismo, la mayoría en respaldo a la determinación que el primer mandatario realizó, al parecer, sin el consentimiento del pueblo, por así llamar a la acción efectuada.

Sin pasiones ni pensamientos extremos, se supone que al dar pie o entrada al país a 12 naciones de tres continentes para establecer una nueva zona amplia de libre comercio, en las actuales condiciones mexicanas –no comerciales sino sociales-, podría ser un arma de doble filo.

De acuerdo con la Presidencia, el TPP es bueno pues las más diversas vocaciones productivas de cada nación se complementan y se presentan como la plataforma comercial con los más altos estándares en todo el mundo.

En concreto, se dice que el TPP corrige al Tratado de Libre Comercio (quien se acuerde del origen y desenlace, sobre todo beneficio directo, que trajo a México puede explicarlo y entenderlo mejor) y abre la oportunidad para que las Pequeñas y Medianas Empresas del país puedan estar en la cadena comercial: importar, exportar, vender, comprar, adquirir, proveer...

La vía, las Pymes podrán integrarse a la cadena comercial a través del comercio electrónico, colocando en los mercados no sólo sus productos materiales sino su talento en el servicio y creatividad en bienes intangibles, dice la Oficina del Ejecutivo nacional.

Quiero pensar que más allá de anuncios alegres y triunfales, se tendrá especial cuidado en este tema, pues ya hubo amargas experiencias con intercambios comerciales que no han dejado nada más que aprendizaje por caída y error tanto a empresas como a inversionistas; ahora, con este nuevo modelo (el Alí Exprés a la mexicana) se piensa que cualquiera podrá comprar y vender productos a China y Estados Unidos; a la India y a España como si se tratara de Amazón o de Mercado Libre.

Más allá de posiciones políticas a favor o en contra de la decisión de incluir a México al TPP –pues los políticos no han parado de alabar la decisión sin siquiera, lo apuesto, conocerla a fondo- se debe tener especial trato a qué pasará con temas como la seguridad, el arancel, el libre comercio internacional que hemos atestiguado como ha golpeado a pequeños productores del país, al campo, a los proveedores locales en pueblos y comunidades, a los artesanos.

Se dice que el TTP busca la limitación a Derechos Humanos en Internet, obstáculos al acceso a medicamentos genéricos, al acceso al conocimiento y la cultura, a los derechos de los consumidores; tampoco creo a ciencia cierta que sea del todo su objetivo, pero de que incluye un trasfondo de escasa información, seguro, eso sí.

eduardogonzalez.lopez@milenio.com