Intelecto Opuesto

¿Le alcanzará al PAN?

El Partido Acción Nacional en Hidalgo es el instituto político que más adeptos y votos ha perdido en las últimas elecciones en la entidad. De ser la segunda fuerza política en un estado que jamás ha tenido alternancia en el poder gubernamental, pasó a ser la cuarta y está en riesgo de ser la quinta con el surgimiento de los nuevos partidos.

Tras haber alcanzado su máximo histórico de votación en la alianza para la gubernatura en 2010 con el PRD, Movimiento Ciudadano y PT, donde se llevaron 400 mil votos, el partido que se supondría sería el principal de la oposición (al dejar Los Pinos también en 2012), no ha conseguido los objetivos planteados por las dos últimas dirigencias estatales.

Ahora, con un proceso de renovación en sus filas y en sus candidatos para este 2015, el PAN parece estar apostando a una reconfiguración política desde sus bases, con sus principios más básicos: la política de la negociación, del acuerdo en los mejores términos y de la competencia (electoral) hasta las últimas consecuencias.

Base de esto es la ideología de su actual líder, Asael Hernández Cerón, ex presidente municipal de Tezontepec de Aldama, ex líder de Acción Juvenil en la entidad, fundador de la organización Unión Ciudadana El Maquío en Hidalgo y quien aplica a cabalidad sus preceptos. La lucha política, hasta sus últimas consecuencias.

Capaz de negociar con el propio PRI y de sortear a la izquierda –incluso la más reacia como la del Valle del Mezquital con la que convivió cuando fue alcalde-, Hernández Cerón hizo ya el primer movimiento dentro de este proceso electoral al avalar como candidata a diputada federal a Maribel Domínguez, la enorme y más grande futbolista profesional que ha dado el soccer femenil en México.

Aunque sea como suplente para el distrito 6 de Pachuca y Mineral de la Reforma, el incluir en el panismo a una figura del tamaño de la llamada “Marigol”, es un paso que pocos, o quizá nadie de los ex líderes panistas en el estado se hubiera atrevido a dar. ¿Porqué? Porque es un movimiento arriesgado, no clásico del blanquiazul que prefiere perder dignamente en las urnas con un decente aspirante, licenciado, doctor o profesionista que pensar en caer víctima de las masas que puedan o  elevarlos o mandarlos al fondo de la tabla de la elección.

Si me preguntan a qué aspira el PAN en este 2015, puedo escribir que a dos cosas: la primera, a volver a ser un partido político protagonista de las elecciones, que compita bien ante la maquinaria tricolor que en Hidalgo es infalible.

Y dos: volver tener la mística de Acción Nacional en todos sus militantes, hasta hace unos meses desangelados en un comité sin mucha utilidad ni funciones, con pocos adeptos en las regiones e incluso con espacios cerrados ante la opinión pública.

De resultarle la apuesta a Asael Hernández, estaremos ante el surgimiento de un nuevo liderazgo que vuelve a poner en la palestra política a una verdadera oposición de cara a la renovación de la gubernatura en 2016.

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