Intelecto Opuesto

Votar en domingo de futbol

México se somete a evaluación electoral de mitad de sexenio el próximo domingo. La situación más allá de ser una prueba difícil parece ser un episodio más de apatía y pasividad que resultará en efectivos los pronósticos para partidos políticos y “sistema-aparato” nacional.

Hay quienes piensan que votar es una obligación, otros que es un derecho y algunos más que es un instrumento para seguir manteniendo políticos en el poder. La realidad es que es una mezcla bizarra de todo lo anterior, con el agregado de que a pesar de que voten los menos, el asunto sigue y sigue y cada vez hay más partidos y más candidatos y aumentan el dinero público que se destina a la actividad política y cada año suben el costo de las elecciones, el pago de salarios para consejeros electorales, instalaciones, reconstrucciones, edificaciones, difusión, todo lo que en teoría se emplea para una sociedad participativa, para una democracia.

En nuestro país nadie te regala nada, ni el voto. Ese se compra en el mejor de los casos, en el peor se ofrece y se espera algo a cambio, obras, gestiones, acciones, equis cosa. Pensar que salir a votar cambiará alguna situación de forma sustancial es un error; sin embargo, sí empodera a una ciudad, a un estado y a un municipio quienes al decidir de forma masiva pueden castigar a recompensar a determinados grupos políticos que son los que generalmente deciden a los candidatos.

Para esta votación se espera una participación del 30 al 45 por ciento, la expectativa es menor, pero se da una estadística que pueda verse medianamente alcanzable. Si ni así se nos parece correcto el sistema electoral que se nos ofrece, pues estamos fritos. No hay de donde elegir más.

Levantarse en domingo y pensar en siquiera vestirse para salir a votar tiene sus bemoles. En el mejor de los escenarios uno puede tener un día productivo desde temprano y en una de esas, acudir a la urna que corresponde, en donde con suerte en cuestión de minutos terminará el asunto de tachar la boleta. En el peor de los momentos, un domingo nublado o con lluvia, frío, de esos que no se antoja ni salir a la tienda, complicará la concurrencia electoral. Además, juega la selección nacional, hay que comprar un buen desayuno o ir con la familia, la votación puede esperar, después del partido a lo mejor alcanza uno la casilla si no es que está lloviendo. Lástima por los funcionarios de casilla, pobres. Ahí estarán solos, esperando a que alguien más pueda hacerles la plática pues la vida del compañero ya se la habrán fumando de la A la Z.

Pensamientos similares son parte de ideario colectivo que este columnista ha ido recogiendo en horas previas a la escritura de lo que usted, apreciable lector, querida lectora, está desmenuzando.  La gente es el pulso de la situación del país, no unas elecciones intermedias donde no votan ni la mitad de los registrados en el padrón. Que desperdicio.

eduardogonzalez.lopez@milenio.com

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