Intelecto Opuesto

Tuzobús y la falta de cultura

Ayer, en el segundo día de operaciones de Tuzobús, salieron a relucir nuevas áreas de atención pero no en las demandas de cobro electrónico y número de unidades para el servicio, sino en la afluencia vehicular e incidentes alternos al perímetro del nuevo sistema de movilidad. Sin lugar a dudas, el Tuzobús tendrá que modificar de manera forzosa tanto la cultura vial como la del propio uso del automóvil particular.

Por la noche, usé el servicio hasta su última corrida y en el entronque de avenida Juárez y la Beneficencia Española, una camioneta de la policía municipal se le metió de forma intempestiva a la unidad con cerca de 15 pasajeros a bordo quienes saltamos del enfrenón.

La patrulla-camioneta se fue a toda velocidad con rumbo a avenida Revolución y el conductor del Tuzobús sólo respiró. Libró una crítica más.

Como vemos, son tan diversos como complejos los factores que aquejan al nuevo BRT; de día, la afluencia de usuarios,  el cobro por dispositivos electrónicos, el hartazgo de automovilistas necios que quieren transitar hasta encima del camellón sin que nadie les repele y al contrario, los alaben por su destreza al volante.

Por la noche, la imprudencia. Ayer de una propia unidad oficial de seguridad que por poco provoca sendo percance. Pero así, cada momento y cada situación que se viva en el Tuzobús de adentro para afuera y viceversa, debe tomarse como punto de partida para una nueva forma de afrontar la cultura vial, peatonal y hasta personal.

La falta de educación comenzó a aflorar entre gritos y empujones por las primeras quejas del servicio. La prudencia y la paciencia son estados inexistentes y la mayoria de las veces, tendremos que enfrentarnos a eso y más. 

Hubo quienes en el completo desenfreno golpearon las puertas de cristal, otros a empujones se abrieron paso como si se tratara de llegar primero por encima de todos.

Los menos, esperaron a que todos abordaran y dejaron pasar a mujeres, niños y adultos.

Seamos sinceros, el Tuzobús no vino a cambiar nuestras vidas, pero está mostrando nuestras peores carencias, las culturales.

Como sociedad, ciudadanía, pueblo o habitantes de una determinada zona, tendremos que adecuarnos a algo que de inicio no es agradable, y me refiero a nuestras propias costumbres. A lo que por bueno o malo estábamos acostumbrados y vino a ser modificado de forma instantánea e irrevocable. 

Como un decreto, porque así lo fue, debemos usar el Tuzobús y vernos las caras, oler nuestras vidas, mostrar un lado que no teníamos muy a la mano recientemente. El humano.

Podrán pasar años y todo podría seguir igual, ahí está el Metrobús del DF, el propio Metro que lleva décadas con peleas existenciales, y solo es con cultura y educación, si así como lo vemos en películas y documentales de otros países, que podremos hacer de lo que tenemos algo menos caótico y funcional.

 

eduardogonzalez.lopez@milenio.com