Intelecto Opuesto

Tuzobús, cuenta regresiva

La cuenta regresiva para el Tuzobús inicia esta semana y ya podemos precisar algunos temas a vigilar desde el próximo domingo 16 de agosto, fecha en que será puesto en operaciones.

Para empezar, lo más importante es como será el proceso de adaptación con la gente, los usuarios, que al final son los clientes del servicio, los que con su dinero pagarán por la sustentabilidad del transporte.

Si el cliente no quiere, ni como hacerle para que esto funcione. Preferirán usar otro medio de transporte e incluso gastar el recurso de otra forma. Ante ello, como en todo producto y servicio que se lanza al mercado, es en la calidad del mismo que se logra un nivel de satisfacción y preferencia que al final derivan en mayores índices de consumo y por ende, ganancias al prestador.

Y es que, seamos sinceros, si el Tuzobús se tratara de un servicio ofertado por una empresa particular o una marca popular, el proceso de aceptación sería menos espinoso que el actual, al tratarse de una determinación del gobierno.

Ahora, en segundo término está el cómo aceptarán los no usuarios al sistema. Esto es, la nueva cultura vial que se tendrá que dar -ésta sí a fuerza- con las disposiciones de tránsito,  multas y sanciones.

Como primer foco a cuidar está el tema de la invasión del carril confinado, algo que ya se sabe que es sancionado, que será una falta al reglamento de tránsito y que es una actitud mala. Aún así sabemos que habrá quienes lo hagan,  quienes se metan al carril del Tuzobús, quienes enajenados al volante trompiquen entre la señalización, la separación, que causen accidentes y percances. Es algo inevitable. Aquí es donde el área responsable del tránsito capitalino tendrá que hacer labor preventiva, de mucha información para socializar la cultura del buen manejo que tanta falta le hace no sólo a Pachuca sino a prácticamente todas las ciudades congestionadas de México.

En tercer punto está lo que ya en el período de gracia comience a generar el nuevo sistema de transporte.

Para ciudades como Bogotá, en Colombia, de donde se tomó buena parte de la idea para el Tuzobús, se dice que el uso del BTR a saturado las principales vialidades de la ciudad al grado de que ya es insuficiente; en el DF, donde el Metrobús lleva una década en servicio y también está al borde de una saturación que hará necesaria una estrategia para su mejoramiento.

En Pachuca, hasta no ver de qué forma se llenarán las vialidades o los puntos de mayor afluencia, no se podrá tener una idea de qué planes tener para mejorar el servicio e ir lo perfeccionando ante el caos vial que -por ejemplo- ya se hace en la entrada a Pachuca sobre la carretera y en puntos medulares como el cruce con Colosio y su llegada al Centro de la ciudad.

 

eduardogonzalez.lopez@milenio.com