Intelecto Opuesto

Transparencia y mensaje político

Luego de que se diera a conocer que la mitad de las leyes estatales en materia de transparencia son deficientes y no garantizan el acceso a la información entre las que destacan las de Hidalgo, Baja California Sur, Yucatán, Querétaro y Campeche, como las de más baja medición a nivel nacional, el balón pasa por fin a los gobernantes estatales por parte del Ejecutivo federal.

Pocas veces, desde diciembre de 2012 que llegó a Los Pinos, el presidente Enrique Peña había entregado la estafeta de los golpes mediáticos a los gobernadores como lo hizo hace un par de días al presentar la Ley General de Transparencia.

De acuerdo a las evaluaciones hechas por el Índice del Derecho al Acceso a la Información en México, que se especializa en el derecho al acceso de la información, solo Coahuila y el Distrito Federal tienen normas que garantizan que se divulguen datos gubernamentales. El resto de los estados hacen difícil conocer información básica de sus finanzas, destino de recursos y políticas públicas, no por otra cosa sino por la misma normatividad que las rige, que no obliga y que no garantiza el tema de la transparencia.

Visto esto, supongo que días antes, al menos horas antes, el mandatario nacional tuvo conocimiento de quiénes han avanzado y quiénes se han rezagado en la materia, sobre todo conforme a los indicadores con los que cuenta en su despacho para calificar o evaluar a los estados del país, que si bien son libres y soberanos en sus gobiernos responden a un sistema a nivel nacional.

Es por ello que cobran relevancia las palabras del mandatario federal, quien dijo que los gobiernos abiertos son la nueva frontera de la democracia; “son un nuevo modelo colaborativo, que está transformando la manera en que interactúan ciudadanos y autoridades. Este modelo requiere sociedades democráticas, gobiernos transparentes y tecnologías que contribuyan a este propósito. Es un paradigma de autoridades proactivas, que publican la información en formatos útiles y amigables, incluso antes de que les sea solicitada”, expresó.

Siendo él siempre el más evaluado, el más criticado, el más visto y expuesto como figura política del país, parece enviar ahora un mensaje a sumarse a la práctica que tanto le ha costado en bonos políticos y sociales al dar, revelar, aparecer, que es lo que lo mantiene de forma permanente en la palestra pública y en el máximo e impuesto tribunal ciudadano y político llamado las redes sociales.

El Presidente parece no querer estar solo en este camino a la transparencia y sus primeros invitados son los gobernadores pues ellos tendrán que comerse ahora el tema de aquí a 2016 cuando venza el plazo para adecuar, actualizar y poner en orden todo el sistema a fin de que se rindan cuentas claras. El Presidente se la jugó y parece que anotó el primer gol.

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