Intelecto Opuesto

Tragicomedia en el Senado

Ayer por la noche los senadores aprobaron en lo general, con 89 votos a favor y 27 en contra, el tercer dictamen que contiene la Ley de Pemex y CFE, en una discusión de seis horas que terminó pasando las 19 horas.

Según la información de lo avalado, Pemex y CFE tendrán autonomía en su administración y operación, así como también se determina un régimen especial de remuneraciones tanto para directivos como para trabajadores.

Los que ayer pudimos atestiguar la discusión –transmitida en televisión, internet y redes sociales- para esta aprobación que es un paso más en la reforma energética, nos dimos cuenta de dos cosas claras: no habrá jamás consenso entre partidos en el tema petrolero y energético y por otro lado, la increíble realidad que viven los trabajadores de Pemex que son representados en el propio senado por un legislador que no debatió ni un solo punto.

Por increíble que parezca, como si en un tribunal internacional o en la propia asamblea de la ONU, se determinara modificar la forma de vida y trabajo en México y el propio presidente ahí presente sólo se limitara a mirar y posteriormente a aprobar, así pasa con los trabajadores sindicalizados de Pemex, mal representados en el Senado por Carlos Romero Deschamps.

De acuerdo con lo aprobado ayer en las reservas al dictamen de la Ley de Pemex, elaboradas por las comisiones de Energía y Estudios Legislativos Primera, se propone modificar el artículo 43 para agregar una fracción según la cual el Comité de Recursos Humanos y Remuneración propondrá al Consejo de Administración la política de contratación, de evaluación del desempeño y de remuneraciones del resto del personal de Pemex, de sus empresas productivas subsidiarias y de sus empresas filiales “debiendo cumplir con lo dispuesto en la legislación y el contrato colectivo de trabajo vigentes aplicables”.

La Comisión Federal de Electricidad y Petróleos Mexicanos contarán con un régimen especial que incrementará su competitividad, conforme a las mejores prácticas internacionales, lo que obliga de manera forzosa a la competencia laboral, entre pares y propios trabajadores en donde al no poder contar con los servicios de todos para la empresa mexicana, se podrá prescindir de ellos o bien promoverlos para trabajos concesionados como ocurre actualmente con casos de proveedores de las paraestatales.

El caso no está muy bien definido o detallado en cuanto a lo laboral y el futuro que los trabajadores tendrán en su beneficio o perjuicio con la reforma energética, más si ante la Cámara Alta quien los representa parece no tener voz ni voto para ser la voz de las dudas de los trabajadores sindicalizados o al menos, para tratar de dar la postura del gremio al que representa.

http://twitter.com/laloflu