Intelecto Opuesto

Tradiciones mexicanas

Con la mexicanidad a tope y en lo más alto de nuestro orgullo y moral patriota, salimos a pedir “calaverita” y empatía con otros sin ofrecer nada a cambio. Sin dar nada de lo que tenemos o pensamos tener, pero a fin de cuentas, con el mismo objetivo de generar algo en nuestras vidas, principales sensaciones y sentimientos.

Pocas cosas nos hacen sentir más “vivos” que festejar, en estas épocas, la fiesta y tradiciones dedicadas a la muerte, a la gente que se nos adelantó en el transición, a lo que no comprendemos del todo pero intentamos entender de cierta forma, la vida más allá de la muerte.

Con todo el cúmulo de experiencias que nos llenan a diario, a nuestra edad (la que sea y la que se tenga) se piensa uno más sabio, más experimentado, mejor persona y por ende, mejor ser humano para poder buscar la felicidad, pues lo pasado nos mostró en apariencia lo que ya no debemos hacer para poder alcanzar nuestras metas.

Lo extraño es que todo ese espacio vivencial que llamamos periodo de vida en esta tierra, lo atesoramos a grados supremos que nos lleva a eternizarlo en las denominadas tradiciones. A seguir algo que se nos fue heredado, que nos recuerda a los que nos dieron identidad, a nuestros padres, hermanos, abuelos, primos, tíos, amigos y todo aquel que nos llegue a la mente y corazón en días donde el pensar en el más allá es más común que en el resto del año.

La cuestión es ¿pueden estas prácticas denominadas tradiciones llevarnos a ser mejores, con el número mayor de experiencias y vivencias que alegamos almacenar y tener, y en muchos casos escribirlas y seguirlas al pie de la letra?

Son las mismas “mentadas de madre” que dijo mi abuelo y escuché de mi padre las que preservo para cuando me estreso al volante; es lo mismo que el arroz con plátanos que le enseñó su madre a mi abuela y ella a su vez a mi madre.

Somos ese reflejo desmemoriado pero a la vez robotizado que replica sin tapujo alguno lo que concibe como normal y natural; nuestras tradiciones no son más que una calca de lo que somos como sociedad y país. En México, otra tradición es la de “dar mordidas” a la policía para evitar ser arrestado. Es algo que no empezó en mi generación, ni en la de mi padre, ni en la del abuelo, sino viene de mucho tiempo atrás.

Ahora, con nuevas modalidades y tecnologías ¿qué tradiciones pensamos heredar? Las mismas que nos fueron dadas o nuevas y mejores. ¿En México estamos condenados a seguir celebrando lo que nuestros prehispánicos y pre colombinos ancestros hicieron? No lo sé, pienso que es decisión de cada uno, pero la realidad es que si nos sirve a las personas para poder crear conciencia de lo que fuimos y lo que somos, de lo que pasará cuando nos llegue el día de partir, entonces es algo que considero útil para poder dejar a nuestros hijos y nietos.

 

eduardogonzalez.lopez@milenio.com